Evidentemente, llevando Johnny 99 por tĆtulo, y despuĆ©s de mi experiencia extrasensorial con las American Recordings, era imposible que no me llamara la atención este disco, ademĆ”s editado un aƱo despuĆ©s del disco de Springsteen, Nebraska, del que contiene dos versiones.
Ćste es el disco seseinta y nueveavo, una carrera extensa y casi inabarcable de la que no puede decirse que de donde cojas aciertas, pues Cash tiene de todas las clases y colores: bueno, regular y malo. Es difĆcil seguirle el rastro a estas alturas con toda la cantidad de bootlegs, recopilatorios, discos compartidos, etc... y mĆ”s allĆ” de sus clĆ”sicos es en ocasiones un terreno de arenas movedizas en el que si te descuidas puedes acabar tarareando The Rebel Johnny Yuma.
Asà que encontrarse con Cash titulando un disco con una de las grandes canciones de Bruce Springsteen, de primeras da para la curiosidad, pero desde la primera escucha me percaté que éste disco puede que sea uno de los mejores de su etapa Columbia.
Asà que encontrarse con Cash titulando un disco con una de las grandes canciones de Bruce Springsteen, de primeras da para la curiosidad, pero desde la primera escucha me percaté que éste disco puede que sea uno de los mejores de su etapa Columbia.
No es nada nuevo que Cash se deje engatusar por jóvenes valores, le pasó con Bob Dylan y su Freewheelin', el Blowin' in the Wind y compaƱĆa enlazaban con el sonido de su niƱez pero a su vez se enmarcaban en el presente, lograba la magia, siguiendo el ejemplo, Cash un aƱo despuĆ©s grabarĆa el disco Bitter Tears: Ballads of the American Indian, donde se incluĆa la excelente The Ballad of Ira Hayes, una de las grandes canciones protesta americana. Entre el Gospel, su pasión verdadera, sus huĆdas al Oeste y documentales de tipo religioso, cuando no de trenes, facturaba discos con cierta carga crĆtica, por ejemplo Man In Black, que le situaban de nuevo con los mĆ”s desfavorecidos, sin olcidar los conciertos en prisiones, Folsom y San Quentin que ademĆ”s de darle Ć©xito conseguĆa que los focos iluminasen otro de los grandes problemas yanquis, ahĆ quedó para la historia el polĆticamente incorrecto (cosa que polĆtico junto a correcto es mĆ”s de ciencia ficción) mĆtico verso "But I shot a man in Reno just to watch him die" que intentaba ahondar y comprender lo injustificable para congratulación del marginado mĆ”s que provocar sin mĆ”s, puĆ©s el asesinato nunca se puede justificar, y alguna dura crĆtica le llovió al respecto
Entonces cuando Cash escuchó Johnny 99 por primera vez le sonó la campana igual que cuando Dylan entonó el Blowin', la canción de Springsteen parece hablar y contar la historia al detalle del mismo protagonista en Folsom Prison Blues. Junto con Highway Patrolman, la otra versión del Boss, formaban la espina dorsal de un disco armado con versiones y con clara carga social, tambiĆ©n la certera denuncia polĆtica al neoliberalismo que en aquellos momentos arrasaba con todo a su paso (atentos al speech de la canción titular), y alguna tonada anti-bĆ©lica. Pero el disco no es sólo una excusa para esas dos canciones. Otras como That's The Truth del mĆtico compositor y productor Paul Kennerley, casa en este marco, canción de tipo road movie de enumeración de personajes con un mismo denominador comĆŗn, excelente, muy buena la anti-bĆ©lica God Bless Robert E. Lee, si es que puede considerarse anti-bĆ©lico honrar a un famoso general por rendirse antes que enviar a sus tropas a una muerte segura, y una de mis favoritas (con el permiso de Highway Patrolman) Joshua Gone Barbados del artista folkie Eric Von Schmidt, olvidado por los siglos de los siglos de la escena revival del Village, por supuesto no puede falta su boom-chic-a-boom rozando el western en Girl From The Canyon, y un dueto mucho mĆ”s que de rigor con June Carter en Brand New Dance, bonita canción. Un country de muchos quilates del recientemente fallecido e influyente George Jones, I'm Ragged But I'm Right, cierra este buen disco del gran Johnny Cash.
Puede que el centro y motivación del disco sean las composiciones de Springsteen, pero son tan encomiables y dignas de recordar como los demĆ”s rescates igualmente interpretados con atino en su mezcolanza musical de folk-country-roots (Ć©sto si es alt-country). Si las canciones y la interpretación son de por si irrefutables, por lo que toca a la guitarra tenemos a un James Burton que con su maestrĆa a las sĆ©is cuerdas da un valor aƱadido a esta grabación. Un muy buen disco, poco conocido, para quienes admiren a Johnny Cash.
Este video es digno de ver, es..., como dirĆa?, es... es puro Johnny Cash.
Entonces cuando Cash escuchó Johnny 99 por primera vez le sonó la campana igual que cuando Dylan entonó el Blowin', la canción de Springsteen parece hablar y contar la historia al detalle del mismo protagonista en Folsom Prison Blues. Junto con Highway Patrolman, la otra versión del Boss, formaban la espina dorsal de un disco armado con versiones y con clara carga social, tambiĆ©n la certera denuncia polĆtica al neoliberalismo que en aquellos momentos arrasaba con todo a su paso (atentos al speech de la canción titular), y alguna tonada anti-bĆ©lica. Pero el disco no es sólo una excusa para esas dos canciones. Otras como That's The Truth del mĆtico compositor y productor Paul Kennerley, casa en este marco, canción de tipo road movie de enumeración de personajes con un mismo denominador comĆŗn, excelente, muy buena la anti-bĆ©lica God Bless Robert E. Lee, si es que puede considerarse anti-bĆ©lico honrar a un famoso general por rendirse antes que enviar a sus tropas a una muerte segura, y una de mis favoritas (con el permiso de Highway Patrolman) Joshua Gone Barbados del artista folkie Eric Von Schmidt, olvidado por los siglos de los siglos de la escena revival del Village, por supuesto no puede falta su boom-chic-a-boom rozando el western en Girl From The Canyon, y un dueto mucho mĆ”s que de rigor con June Carter en Brand New Dance, bonita canción. Un country de muchos quilates del recientemente fallecido e influyente George Jones, I'm Ragged But I'm Right, cierra este buen disco del gran Johnny Cash.
Puede que el centro y motivación del disco sean las composiciones de Springsteen, pero son tan encomiables y dignas de recordar como los demĆ”s rescates igualmente interpretados con atino en su mezcolanza musical de folk-country-roots (Ć©sto si es alt-country). Si las canciones y la interpretación son de por si irrefutables, por lo que toca a la guitarra tenemos a un James Burton que con su maestrĆa a las sĆ©is cuerdas da un valor aƱadido a esta grabación. Un muy buen disco, poco conocido, para quienes admiren a Johnny Cash.
Este video es digno de ver, es..., como dirĆa?, es... es puro Johnny Cash.

Collons, como suena el tema en boca de Cash. DesconocĆa totalmente la existencia de este artefacto tan interesante. AbraƧada.
ResponderEliminarUn gran disco my mestre, cuando Cash se esmera es capaz de lo mejor. Sin contar las Amercian Recordings, es posiblemente uno de sus grandes discos. Saludos
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