Este aƱo pasado ha venido a ser un escaparate excelso de buena mĆŗsica de todos los estilos y de todas las procedencias, tambiĆ©n considero que ningĆŗn disco ha destacado con diferencia sobre los demĆ”s, a todos nos han llegado unos mĆ”s que otros, pero sobretodo hemos tenido buena materia con la que conectar. Yo he tenido en lo alto To the bone de Lucinda, alguno tenĆa que estar allĆ en el plano fĆsico, aunque a efectos reales cualquiera de ellos podrĆa haber ocupado la posición de honor, Chuck Prophet nunca falla y se consolida, ha hecho junto a Reigning Sound uno de mis discos de rock preferidos. A un mismo nivel tengo a Hiss Golden Messenger y su disco Lateness of dancers, que veo como uno de los discos que pasada la fiebre del tiempo formarĆ” parte de mis recursos musicales diarios, de eso se deberĆa tratar.
Al principio dudĆ© e incluso pensĆ© que su anterior Haw, del que no puede dudarse del nivel que atesora, era mucho mejor disco, menos conocido (gracias siempre a JesĆŗs del Cierzo por el descubrimiento) y de escucha menos fĆ”cil pero que al final cala hondo y deja una huella profunda. AsĆ que encontrarme con una obra como Lateness of dancers, que se deja querer mejor, me dió de primeras cierta (y falsa) sensación de ligereza en comparación, incluso podrĆa decirse que la mayor cobertura de su nuevo sello Merge haya sido decisiva para su mayor aceptación.
Pero todo esto son pamplinas, el caso es que no son pocos los que han hablado y muy bien de este disco que ha copado muchas de las posiciones altas de las listas anuales que mĆ”s aprecio, reseƱas de Joserra y Nikochan a remarcar. Una apertura hacia sonoriades de mĆ”s fĆ”cil escucha, o si preferĆs de influencias mĆ”s fĆ”ciles de reconocer, aunque no por ello de menor calado, consigue el difĆcil equilibrio, donde es imposible no acordarse de Dylan y The Band, y de JJ Cale, tiene el groove de la madera, estĆ” hecho para perdurar.
En su manera tan personal de traerse a la mĆŗsica la imaginarĆa propia de la literatura de Flannery O'Connor y toda la caterva de literatos del gótico sureƱo, en este disco mĆ”s cercano a Eudora Welty de quien coge prestada la frase que da tĆtulo al disco, adapta de manera magistral y en sus propios tĆ©rminos y experiencias personales la gramĆ”tica sureƱa, esa que se mueve en el pequeƱo instante, en el que se tarda en rezar un salmo, sobre la fina y delgada lĆnea que separa el cielo del infierno.
Pero HGM tienen algo que va mĆ”s allĆ” del sonido determinado y/o circunstancial de cada disco, y de las reminiscencias literarias a las que siempre se hacen referencia. Me refiero a la esencia que lleva intrĆnseca en cada verso y en cada palabra cantada, tiene ese plus de la verdad en la voz, llega, y donde es fĆ”cil soltar el autĆ©ntico, entiĆ©ndase de manera literal y no como el adjetivo desvirtualizado y tan manido por el bussiness cuando se pretende vender algo como bueno. Y ahĆ es donde me atrapa de nuevo como lo hizo con Haw, con canciones hechas para mascullar pensamientos a media luz.
De aquĆ ya tengo algunas canciones en un pedestal, desde una apertura grandiosa como es Lucia, instrumentación y lĆrica luminosa, y como me gusta como vocaliza "circumstance", le quita toda la gravedad. Mahogany Dread tiene trazas de clĆ”sica, un canto perfecto al temor de perder lo que se tiene pese a saber que el tiempo puede ser un juez implacable, mi preferida. Me encanta el "hasta los huevos" que trasmite Saturday's Song porque tiene la virtud de restarle nihilismo a lo que podrĆa ser un himno del beber para olvidar y dejarse llevar, muchos maestros del actual alt-country matarĆan por algo asĆ. La balada Day O Day es simplemente magistral, es como me gusta que suenen los dĆas al levantarme de madrugada, ritmo pausado pero que atrapa. I'm A Raven tiene la maestrĆa del riff de JJ Cale, podrĆa haber sido editada en Trobadour. Trae un halo reflexivo y oscuro que se advierte trascendental en Black Dog Wind, y el mismo groove de la madera que tenĆan The Band en Southern Grammar, y aquĆ es cuando suelto eso de que ya nadie hace canciones como Ć©sta.
Ni que decir queda que su mĆ©rito tiene su socio Scott Hirsch, como tambiĆ©n William Tyler y los hermanos Cook de Megafaun, quienes han sido fundamentales para el sonido de esta obra, eso sĆ, en ese aspecto supera todo lo hecho por HGM hasta ahora. Lateness Of Dancers no tiene desperdicio alguno, para mĆ un esencial al que recurrirĆ© a partir de ahora, es mĆ”s, este es uno de los pocos discos de la pasada campaƱa por los que pondrĆa la mano en el fuego si alguien me pregunta si lo seguirĆ© escuchando dentro de muchos aƱos.
Haceros un favor y visualizad este video de pe a pa, MC Taylor y compaƱĆa atesoran mucha grandeza.
Pero HGM tienen algo que va mĆ”s allĆ” del sonido determinado y/o circunstancial de cada disco, y de las reminiscencias literarias a las que siempre se hacen referencia. Me refiero a la esencia que lleva intrĆnseca en cada verso y en cada palabra cantada, tiene ese plus de la verdad en la voz, llega, y donde es fĆ”cil soltar el autĆ©ntico, entiĆ©ndase de manera literal y no como el adjetivo desvirtualizado y tan manido por el bussiness cuando se pretende vender algo como bueno. Y ahĆ es donde me atrapa de nuevo como lo hizo con Haw, con canciones hechas para mascullar pensamientos a media luz.
De aquĆ ya tengo algunas canciones en un pedestal, desde una apertura grandiosa como es Lucia, instrumentación y lĆrica luminosa, y como me gusta como vocaliza "circumstance", le quita toda la gravedad. Mahogany Dread tiene trazas de clĆ”sica, un canto perfecto al temor de perder lo que se tiene pese a saber que el tiempo puede ser un juez implacable, mi preferida. Me encanta el "hasta los huevos" que trasmite Saturday's Song porque tiene la virtud de restarle nihilismo a lo que podrĆa ser un himno del beber para olvidar y dejarse llevar, muchos maestros del actual alt-country matarĆan por algo asĆ. La balada Day O Day es simplemente magistral, es como me gusta que suenen los dĆas al levantarme de madrugada, ritmo pausado pero que atrapa. I'm A Raven tiene la maestrĆa del riff de JJ Cale, podrĆa haber sido editada en Trobadour. Trae un halo reflexivo y oscuro que se advierte trascendental en Black Dog Wind, y el mismo groove de la madera que tenĆan The Band en Southern Grammar, y aquĆ es cuando suelto eso de que ya nadie hace canciones como Ć©sta.
Ni que decir queda que su mĆ©rito tiene su socio Scott Hirsch, como tambiĆ©n William Tyler y los hermanos Cook de Megafaun, quienes han sido fundamentales para el sonido de esta obra, eso sĆ, en ese aspecto supera todo lo hecho por HGM hasta ahora. Lateness Of Dancers no tiene desperdicio alguno, para mĆ un esencial al que recurrirĆ© a partir de ahora, es mĆ”s, este es uno de los pocos discos de la pasada campaƱa por los que pondrĆa la mano en el fuego si alguien me pregunta si lo seguirĆ© escuchando dentro de muchos aƱos.
Haceros un favor y visualizad este video de pe a pa, MC Taylor y compaƱĆa atesoran mucha grandeza.


Tiene un aire de afectación su estilo que llama la atención, la verdad. He pinchado el enlace que has puesto, y se nota que han mamado mucho de The Band. Me gusta, Chals. Un abrazo, compaƱero. Por cierto, ¿te gusta AC/DC? Te invito a que me des tu opinión sobre ellos en mi Ćŗltimo post si quieres, por supuesto. Un abrazo y mis mejores deseos para ti.
ResponderEliminarPara mi ya POM, de hecho me arrepiento de no haberlo puesto el 1, lo puse el 3 en el Exile pero es el 1, es increible.Lo curioso es que esa interpretación en directo con Letterman, que me parece el vĆdeo mejor del aƱo, gana con creces a la toma del disco. Conclusión: mejor grupo de los Ćŗltimos 3 aƱos.Nuestro rollo! Forever Lateness!
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