El country-noir de Jesse Sykes, mi chica.
...la voz rasgada y dulce de Sykes, que no serĆa nada sin los cojines sonoros de la agrupación The Sweet Hereafter, o mejor dicho, de su partenere Phil Wandscher, que para mĆ”s seƱas fue fundador, guitarra principal y segunda voz de los Whiskytown de Ryan Adams.
Este nuevo milenio comenzó con un puƱado de jóvenes mĆŗsicos con ideas frescas y buenas influencias, tambiĆ©n varios medios predicando que iban a salvarnos el ruancanrol, lo que no sabĆan es que la salvación nunca ha estado a su alcance. A mĆ si acaso, los Ćŗltimos tiempos me han traido mujeres, muy buenas, mujeres que me encantan, que me vuelven loco y me llevan de calle. Mujeres que han entregado algunos de los mejores discos de los Ćŗltimos aƱos. Y vale, confieso que cuando se juntan mujeres y folk-rock, pues mi cuerpo no responde a ningĆŗn tipo de razonamiento empĆrico. La lista es grande. Jolie Holland, Eilen Jewell, Chan Marshall, Lisa Germano, Neko Case, Laura Cantrell ... y ah (suspiro) Jesse Sykes.
El mĆ”gico encuentro sucedió en un recopilatorio de Fargo Records, donde por cierto surgió la etiqueta country-noir, allĆ estaba "You're Eyes Told". La quĆmica fue instantĆ”nea. Entonces el sello francĆ©s fue lĆder promocionando artistas yanquis de raĆces que por allĆ no levantaban demasiado alboroto, y en cambio aquĆ eran recibidos con los brazos abiertos, eso cuando la escena del alt.country aĆŗn no estaba totalmente sobresaturada. Yo sólo os dirĆ© que el tiempo ha pasado y para mĆ Jesse Sykes no ha perdido interĆ©s, al contrario, os dirĆ© que la amo y lo hago con el riesgo de dormir esta noche en el sofĆ”, amo su voz y sus canciones pero amo sobre todo dos discos que para mĆ son esenciales, uno de ellos es "Oh, My Girl", el disco que hoy os quiero recomendar con total, descubierta y subjetiva devoción, el otro serĆa "Like love lust and the open halls of the soul", tambiĆ©n muy notable, aunque su extensión puede llegar a ocultar algunas de sus grandes joyas, otro dĆa me lo traerĆ© por aquĆ. Comentar ademĆ”s que las ediciones en vinilo son preciosas.
"Oh, My Girl" presenta al dĆŗo entrelazando sus partes a la perfección, la voz rasgada y dulce de Sykes, que no serĆa nada sin los cojines sonoros de la agrupación The Sweet Hereafter, o mejor dicho, de su partenere Phil Wandscher, que para mĆ”s seƱas fue fundador, guitarra principal y segunda voz de los Whiskytown de Ryan Adams. Todo con un envoltorio de pedales, armonios, viola, acĆŗsticas ... Hay quĆmica y se nota como se enroscan ambos como un solo duelo, Wandscher es un gran mĆŗsico, con sus arreglos sabe transmitir el feeling de cada canción, lĆneas simples pero intensas, mojadas y rematadas de trĆ©molo, una combinación que a veces parece la banda sonora de una pelĆcula de David Lynch, otras una versión femenina de Roy Orbison, incluso las canciones que Tarantino seguro que utilizarĆa para alguna de sus escenas escatológicas a cĆ”mara lenta. Vintage pero no kitsch, Ćŗnica y visceral, como una evolución de las cantautoras que a finales de los sesenta y principios de los setenta huyeron de los focos de la contracultura pero que al mismo tiempo chuparon de su miel country-rock.
AquĆ hay canciones que erizan la piel (de gusto), desde la primera "Oh, My Girl" que se abre paso con gracia y te engancha a su rollo sin que puedas hacer nada, te gana con su melodĆa melancólica en "You Are Not Gotten Here", tienes que entender que no hay prisa y sólo queda disfrutar de cada verso cantado suavemente y con afección, Phil Wandscher estĆ” grandioso en "Troubled Soul" dibujando una de sus mejores intervenciones en una de las mejores canciones del disco. "The Dreaming Dead" sube el tempo pero sin que entre demasiado la luz, con ese ritmo latino que en los tiempos del sonido Brill Building tanto gustaba. "Your Eyes Told" es de una gran belleza sonora, una de las canciones que pongo sin pensar en mi top personal, un folk de calado profundo y arreglos jazz, una canción que no deberĆa pasar desapercibida en un supuesto ranking de alt-country, preciosidad absoluta. Una primera cara imbatible y difĆcil de superar.
La segunda cara ya sin el factor sorpresa abre con "Tell The Boys" que nos lleva con suaves cadencias, "Birds Over the Water" es la canción mĆ”s extensa del disco, acompaƱada de piano y viola con una intro que Hinson soƱarĆa haber grabado. Sólo queda rendirse a su encanto en la recta final, cuerdas y pedal steel y "Winter Hunter", balada para lucimiento del fraseo de Sykes, melodĆa escuchada antes pero nunca con esta elegancia. El banjo abre para "House By The Lake", alt-country que nada tiene que envidiar a los grandes de las Ćŗltimas dos dĆ©cadas, y "Grow A New Heart" deja la escena con final abierto, arreglos casi jazz, baterĆa de escobillas, bajo con cuerpo, violĆn, pedal, coros que dicen adiós y la guitarra diciendo la suya.
AdemĆ”s de gustarme, digamos, de una manera fĆsica por su atractivo Emmylou Harris-aƱos70-Westcoast que me pone hasta decir basta, adoro su voz tan raspada como dulce, como una especie de cruce entre Marianne Faithfull y Karen Dalton, con este revolcarse por el barro de la desolación sin intentar siquiera evitar el dolor, lo hace suyo y utiliza en beneficio propio para limpiarse por dentro. No se trata de autocompasión, se trata mĆ”s del atractivo de la oscuridad y de la soledad, de una toma de conciencia sobre la mortalidad en su sentido mĆ”s contemplativo, romĆ”ntico, muy intenso y poĆ©tico, y donde el adjetivo gótico supera con creces cualquier propuesta de marca blanca que nos vendan con sonoridades mĆ”s guitarreras.
Canciones que pasean por el country-rock de los 70 con toques leves de psicodelia, sin estridencias ni ostentación alguna, conducido por un down-tempo de imÔgenes sugerentes a media luz, con la nocturnidad justa que da su particular personalidad.
El siguiente disco "Like love lust..." es tambiĆ©n muy recomendable, ademĆ”s de que obtuvo mĆ”s atención, de acuerdo, un muy buen disco y doble, pero para mĆ todavĆa es "Oh, My Girl" el cenit de su carrera y el disco a recomendar con los ojos cerrados. Canela fina.
El mĆ”gico encuentro sucedió en un recopilatorio de Fargo Records, donde por cierto surgió la etiqueta country-noir, allĆ estaba "You're Eyes Told". La quĆmica fue instantĆ”nea. Entonces el sello francĆ©s fue lĆder promocionando artistas yanquis de raĆces que por allĆ no levantaban demasiado alboroto, y en cambio aquĆ eran recibidos con los brazos abiertos, eso cuando la escena del alt.country aĆŗn no estaba totalmente sobresaturada. Yo sólo os dirĆ© que el tiempo ha pasado y para mĆ Jesse Sykes no ha perdido interĆ©s, al contrario, os dirĆ© que la amo y lo hago con el riesgo de dormir esta noche en el sofĆ”, amo su voz y sus canciones pero amo sobre todo dos discos que para mĆ son esenciales, uno de ellos es "Oh, My Girl", el disco que hoy os quiero recomendar con total, descubierta y subjetiva devoción, el otro serĆa "Like love lust and the open halls of the soul", tambiĆ©n muy notable, aunque su extensión puede llegar a ocultar algunas de sus grandes joyas, otro dĆa me lo traerĆ© por aquĆ. Comentar ademĆ”s que las ediciones en vinilo son preciosas.
"Oh, My Girl" presenta al dĆŗo entrelazando sus partes a la perfección, la voz rasgada y dulce de Sykes, que no serĆa nada sin los cojines sonoros de la agrupación The Sweet Hereafter, o mejor dicho, de su partenere Phil Wandscher, que para mĆ”s seƱas fue fundador, guitarra principal y segunda voz de los Whiskytown de Ryan Adams. Todo con un envoltorio de pedales, armonios, viola, acĆŗsticas ... Hay quĆmica y se nota como se enroscan ambos como un solo duelo, Wandscher es un gran mĆŗsico, con sus arreglos sabe transmitir el feeling de cada canción, lĆneas simples pero intensas, mojadas y rematadas de trĆ©molo, una combinación que a veces parece la banda sonora de una pelĆcula de David Lynch, otras una versión femenina de Roy Orbison, incluso las canciones que Tarantino seguro que utilizarĆa para alguna de sus escenas escatológicas a cĆ”mara lenta. Vintage pero no kitsch, Ćŗnica y visceral, como una evolución de las cantautoras que a finales de los sesenta y principios de los setenta huyeron de los focos de la contracultura pero que al mismo tiempo chuparon de su miel country-rock.
AquĆ hay canciones que erizan la piel (de gusto), desde la primera "Oh, My Girl" que se abre paso con gracia y te engancha a su rollo sin que puedas hacer nada, te gana con su melodĆa melancólica en "You Are Not Gotten Here", tienes que entender que no hay prisa y sólo queda disfrutar de cada verso cantado suavemente y con afección, Phil Wandscher estĆ” grandioso en "Troubled Soul" dibujando una de sus mejores intervenciones en una de las mejores canciones del disco. "The Dreaming Dead" sube el tempo pero sin que entre demasiado la luz, con ese ritmo latino que en los tiempos del sonido Brill Building tanto gustaba. "Your Eyes Told" es de una gran belleza sonora, una de las canciones que pongo sin pensar en mi top personal, un folk de calado profundo y arreglos jazz, una canción que no deberĆa pasar desapercibida en un supuesto ranking de alt-country, preciosidad absoluta. Una primera cara imbatible y difĆcil de superar.
La segunda cara ya sin el factor sorpresa abre con "Tell The Boys" que nos lleva con suaves cadencias, "Birds Over the Water" es la canción mĆ”s extensa del disco, acompaƱada de piano y viola con una intro que Hinson soƱarĆa haber grabado. Sólo queda rendirse a su encanto en la recta final, cuerdas y pedal steel y "Winter Hunter", balada para lucimiento del fraseo de Sykes, melodĆa escuchada antes pero nunca con esta elegancia. El banjo abre para "House By The Lake", alt-country que nada tiene que envidiar a los grandes de las Ćŗltimas dos dĆ©cadas, y "Grow A New Heart" deja la escena con final abierto, arreglos casi jazz, baterĆa de escobillas, bajo con cuerpo, violĆn, pedal, coros que dicen adiós y la guitarra diciendo la suya.
AdemĆ”s de gustarme, digamos, de una manera fĆsica por su atractivo Emmylou Harris-aƱos70-Westcoast que me pone hasta decir basta, adoro su voz tan raspada como dulce, como una especie de cruce entre Marianne Faithfull y Karen Dalton, con este revolcarse por el barro de la desolación sin intentar siquiera evitar el dolor, lo hace suyo y utiliza en beneficio propio para limpiarse por dentro. No se trata de autocompasión, se trata mĆ”s del atractivo de la oscuridad y de la soledad, de una toma de conciencia sobre la mortalidad en su sentido mĆ”s contemplativo, romĆ”ntico, muy intenso y poĆ©tico, y donde el adjetivo gótico supera con creces cualquier propuesta de marca blanca que nos vendan con sonoridades mĆ”s guitarreras.
Canciones que pasean por el country-rock de los 70 con toques leves de psicodelia, sin estridencias ni ostentación alguna, conducido por un down-tempo de imÔgenes sugerentes a media luz, con la nocturnidad justa que da su particular personalidad.
El siguiente disco "Like love lust..." es tambiĆ©n muy recomendable, ademĆ”s de que obtuvo mĆ”s atención, de acuerdo, un muy buen disco y doble, pero para mĆ todavĆa es "Oh, My Girl" el cenit de su carrera y el disco a recomendar con los ojos cerrados. Canela fina.
Escrito para NO SĆ VIURE SENSE ROCK



Una verdadera preciosidad. Muchas gracias, Chals
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