...este gran salón de cortinas de terciopelo rojo y luces de palacio de Versalles con banda sonora antigua, nos cuenta la historia de la música popular americana del siglo XX condensada en un concierto.
¿Que podrĆa decir un pobre mortal como yo ante el Olimpo de dioses y semi-dioses que aquĆ se dan cita? Aprovecho que la iniciativa Elultimovalsfrias2016 va tomando forma para rendirle homenaje a tal magna obra de la cultura contemporĆ”nea, ademĆ”s buena excusa para colgar esta portada de letras doradas que quizĆ”s algĆŗn insensato aĆŗn no habrĆ” visitado. Este gran salón de cortinas de terciopelo rojo y luces de palacio de Versalles con banda sonora antigua, nos cuenta la historia de la mĆŗsica popular americana del siglo XX condensada en un concierto, en formato pelĆcula a cargo de Martin Scorsese, tambiĆ©n en este triple vinilo que guardo como si fuera oro puro y me sirve de guĆa para mi esparcimiento textual sin medida. Marchando unas raciones de pavo calidad primera para este dĆa de acción de gracias, y demos gracias a The Band.
Considero a The Band un grupo perfecto en todos los aspectos, todos sus componentes eran grandes instrumentistas y todos cantaban bien, tal vez deberĆamos dar a Robbie Robertson incluso un status algo mayor por las grandes canciones que compuso. Pero sobre todo me parece primordial como consiguieron popularizar de nuevo la tradición americana mĆ”s que cualquier otra moda sin dejar que el respeto por los orĆgenes lastrara lo mĆ”s mĆnimo un resultado atractivo y actual. Dylan les dió la clave de la canción popular, y ellos se explayaron con todo aquello a su alcance, el folk, el soul, el blues, el R'n'B, el R'n'R, el Country ... cada canción es una celebración de la mĆŗsica en toda su grandeza, creando algo nuevo pero igualmente universal como cada una de sus partes. Razones para tener este concierto en todas sus dimensiones fĆsicas son muchas, pues este directo estĆ” mĆ”s allĆ” de rankins, estĆ” por encima incluso de su estatus de concierto al uso de grandes Ć©xitos de la banda que corresponda. Buceando por el Ćltimo Vals encontrĆ© en su momento las verdades que iba buscando, pues cuando eres joven se tiende a ver todo en riguroso blanco y negro, y aquĆ la gama de grises es tan amplia como fastuosa y magnĆfica.
Este repertorio de canciones propias y versiones es capaz de llevar a cuestas a algunos de los artistas mÔs importantes, que no necesariamente conocidos, de la música popular de los 60 y 70, y lo hace sin salirse del guión. Tiene su mérito que mÔs allÔ de su ostentación en cuanto al montaje y la presentación con cena de gala y decorado lujoso de época, sea aún capaz de convertir el adiós oficial de una banda en una fiesta perfecta para celebrar la música americana en toda su magnitud, focalizÔndose al sur, el origen en New Orleans, y con ese tira y afloja entre el blues del Mississippi y su diÔspora hacia la electricidad, entre el gospel de los campos de algodón y el soul de la ciudad, y por supuesto entre el R'n'B y el rock'n'roll en ese punto en el que no se diferenciaron. AdemÔs vistieron a la música negra con las galas que merece a través de artistas que la simbolizan, el estÔndar "Manished Boy" cantada por Mudy Waters es brutal, quinta-esencia del sonido moderno de los 50 y del paso de 'acústico a eléctrico. Tan importante como la presencia de los padres del soul Mavis y Pops Staples en "The Weight" un canción que ha tenido millones de versiones, algunas muy buenas, capaz de hacer de un buen artista algo mÔs elevado.
TambiĆ©n es muy especial el momento de "Caravan" con Van Morrison que deja a las claras que siendo de continentes diferentes, transitan todos en una misma dirección, como anĆ©cdota contar que en todo el concierto Dylan sólo salió de su camerino para ver al León de Belfast. Otro gran momento es el protagonizado por Neil Young con el "Helpless" del DĆ©jĆ Vu, suficiente para entender que con los mecanoscritos del Mar Muerto, o llamadlo Basement Tapes si prefiere, Young encontró la influencia decisiva en su manera de entender la mĆŗsica de raĆces, como hecho anecdótico, Shakey iba hasta las cejas de farlopa, con la mandĆbula casi fuera de lugar, confesarĆa Robertson a posteriori que aquella fue la mandanga mĆ”s cara que nunca habĆa comprado pues en post-producción Scorsese se tuvo que esforzar bastante para disimular los restos que se le quedaron en la nariz, lo que no resta valor a uno de los grandes clĆmax de la velada, pero que a la vez muestra el ambiente del backstage, y por extensión del mundo del rock de aquellos momentos, digamos en plena decadencia.
Este concierto ademĆ”s traza esta lĆnea musical de ida y vuelta entre yanquis e ingleses, asĆ que no podĆan faltar dos de los pilares bĆ”sico del blues de los 60, Paul Butterfield y Eric Clapton, ambos con el universal lenguaje de los doce compases que cruza la lĆnea hacia el rock'n'roll, fenomenales sus intervenciones en "Mistery Train" y "Further On Up the Road" respectivamente. TambiĆ©n es evidente que la presencia de un beatle y un stone es simbólica en cuanto al legado de sus bandas mĆ”s que por su aporte al concierto, colaboraciones que responden mĆ”s a la oficiosidad, como para dejar constancia de la grandeza e importancia de sus bandas en la historia de la mĆŗsica popular, un golpe de efecto. tambiĆ©n me parece especial el momento de "Evangeline" con Rick Danko y Emmylou Harris apareciendo como un Ć”ngel, por favor!, es pura mĆstica country.
Pero tan importante o mĆ”s me parecen los hilos de los que tirar y que este concierto pone al alcance de quien se adentre, artistas no demasiado reconocidos como Dr. John en "Such a night" y junto a Bobby Charles en "Down South in Nueva Orleans", este Ćŗltimo totalmente desconocido para el gran pĆŗblico y del que sólo quedó constancia de su existencia en imĆ”genes grabadas en este concierto que encima finalmente quedaron inĆ©ditas, maldito hasta el final. Indudable serĆ” siempre la rendición hacia Joni Mitchell omnipresente en todo el concierto, pero que en "Coyote" deja patente el hecho de ser una las compositoras mĆ”s grandes que ha tenido la mĆŗsica y menos reconocidas en comparación, en este concierto aporta su voz marcando su terreno en un mundo de hombres con maestrĆa inestimable. Mención de honor a los arreglos de viento a cargo de Allen Toussaint, un lujo que dió a esta velada la verdad funky y la grandeza del sonido de New Orleans.
Una banquete donde amistad y referencias musicales, donde fiesta y gratitud recĆproca, se solapan y se palpan en el ambiente, los egos tambiĆ©n estĆ”n presentes, pues el nivel de grandeza por metro cuadrado raya la fantasĆa, pero es mantenido a raya en todo momento, eso por no hablar de las fuertes tensiones entre Levon Helm y Robbie Robertson hasta antes del concierto, por la enorme presión que suponĆa el extenso repertorio a saberse al dedillo, y porque mientras el primero pensaba en un nuevo principio, el otro esperaba el descanso deseado y la disolución despuĆ©s de aƱos juntos en la carretera, imposible vivir asĆ. Ambos aquella noche sabĆan que ademĆ”s de una sola toma y mĆ”s allĆ” de la fuerte tensión entre ellos, tenĆan una enorme responsabilidad con un repertorio entre canciones propias y ajenas que ya pertenecĆa a la mĆŗsica popular, y junto con sus compaƱeros se dejaron cuerpo y alma en una grabación para la posteridad .
Y en cada cara de vinilo la curva sube y baja proporcionando unas veces el Ć©xtasis teresiano, y otros obrando como el testimonio final de unos aƱos donde la expresión artĆstica y la esencia popular fueron de la mano como nunca antes, este concierto sellaba el final de la Ć©poca dorada del rock. No se puede tener mĆ”s clase que The Band en este DĆa de Acción de Gracias, y muchas gracias habrĆa darles por ser unos artistas de su tiempo que supieron leer esas verdades que no aparecĆan escritas en titulares en las hojas principales de la Ć©poca dorada del rock. Un directo que tengo en la vitrina de honor. Imprescindible darse una vuelta de vez en cuando por esta velada. Pónganse si acaso sus mejores galas y escuchen con atención.
Estos formatos, audio y vĆdeo, tienen un nuevo compaƱero de viaje imprescindible para mĆ, se trata de "Imposible vivir asĆ" el libro de Enrique y Miguel López, el precio es irrisorio para todo el placer que os darĆ” su lectura. Imprescindible el libro, disponible en digital en varias plataformas online:
Amazon: entrando aquĆ
Fnac: entrando aquĆ
Y ya de paso aprovecho la ocasión para que os hagĆ”is seguidores si aĆŗn no lo sóis de la pĆ”gina de facebook de "Elultimovalsfrias2016" fuente de información de un encuentro imprescindible para el próximo aƱo en conmemoración de este concierto y por extensión de todos los artistas que directa o indirectamente formaron parte de Ć©l. Entrad aquĆ: https://goo.gl/pkxNkK
TambiĆ©n es muy especial el momento de "Caravan" con Van Morrison que deja a las claras que siendo de continentes diferentes, transitan todos en una misma dirección, como anĆ©cdota contar que en todo el concierto Dylan sólo salió de su camerino para ver al León de Belfast. Otro gran momento es el protagonizado por Neil Young con el "Helpless" del DĆ©jĆ Vu, suficiente para entender que con los mecanoscritos del Mar Muerto, o llamadlo Basement Tapes si prefiere, Young encontró la influencia decisiva en su manera de entender la mĆŗsica de raĆces, como hecho anecdótico, Shakey iba hasta las cejas de farlopa, con la mandĆbula casi fuera de lugar, confesarĆa Robertson a posteriori que aquella fue la mandanga mĆ”s cara que nunca habĆa comprado pues en post-producción Scorsese se tuvo que esforzar bastante para disimular los restos que se le quedaron en la nariz, lo que no resta valor a uno de los grandes clĆmax de la velada, pero que a la vez muestra el ambiente del backstage, y por extensión del mundo del rock de aquellos momentos, digamos en plena decadencia.
Este concierto ademĆ”s traza esta lĆnea musical de ida y vuelta entre yanquis e ingleses, asĆ que no podĆan faltar dos de los pilares bĆ”sico del blues de los 60, Paul Butterfield y Eric Clapton, ambos con el universal lenguaje de los doce compases que cruza la lĆnea hacia el rock'n'roll, fenomenales sus intervenciones en "Mistery Train" y "Further On Up the Road" respectivamente. TambiĆ©n es evidente que la presencia de un beatle y un stone es simbólica en cuanto al legado de sus bandas mĆ”s que por su aporte al concierto, colaboraciones que responden mĆ”s a la oficiosidad, como para dejar constancia de la grandeza e importancia de sus bandas en la historia de la mĆŗsica popular, un golpe de efecto. tambiĆ©n me parece especial el momento de "Evangeline" con Rick Danko y Emmylou Harris apareciendo como un Ć”ngel, por favor!, es pura mĆstica country.
Pero tan importante o mĆ”s me parecen los hilos de los que tirar y que este concierto pone al alcance de quien se adentre, artistas no demasiado reconocidos como Dr. John en "Such a night" y junto a Bobby Charles en "Down South in Nueva Orleans", este Ćŗltimo totalmente desconocido para el gran pĆŗblico y del que sólo quedó constancia de su existencia en imĆ”genes grabadas en este concierto que encima finalmente quedaron inĆ©ditas, maldito hasta el final. Indudable serĆ” siempre la rendición hacia Joni Mitchell omnipresente en todo el concierto, pero que en "Coyote" deja patente el hecho de ser una las compositoras mĆ”s grandes que ha tenido la mĆŗsica y menos reconocidas en comparación, en este concierto aporta su voz marcando su terreno en un mundo de hombres con maestrĆa inestimable. Mención de honor a los arreglos de viento a cargo de Allen Toussaint, un lujo que dió a esta velada la verdad funky y la grandeza del sonido de New Orleans.
La presencia de Neil Diamond es extraƱa y no cuadra, quizĆ” por su halo de canción melódica comercial, tampoco molesta mucho, venĆa por imposición de Robertson que ademĆ”s le produjo su disco de ese mismo aƱo, juntos compusieron "Dry Your Eyes", lo que no resta un Ć”pice de interĆ©s en el gran puzzle musical que aquĆ nos plantean The Band. Por supuesto, Dylan tenĆa que estar, aunque los tĆ©rminos y condiciones exigidas por el artista tensaron hasta el lĆmite su salida a escena, pues el de Duluth no querĆa que se filmaran sus interpretaciones, ausencia que habrĆa cambiado el mismo concepto de la velada, Bob Dylan temĆa que su pelĆcula, a punto de salir, tuviera su mayor competencia en un concierto donde encima Ć©l fuera uno de los grandes valores, pues su intervención ocupa casi toda una cara de vinilo, "Forever Young" y "I Shall Be Released" son litugia sagrada.
Una banquete donde amistad y referencias musicales, donde fiesta y gratitud recĆproca, se solapan y se palpan en el ambiente, los egos tambiĆ©n estĆ”n presentes, pues el nivel de grandeza por metro cuadrado raya la fantasĆa, pero es mantenido a raya en todo momento, eso por no hablar de las fuertes tensiones entre Levon Helm y Robbie Robertson hasta antes del concierto, por la enorme presión que suponĆa el extenso repertorio a saberse al dedillo, y porque mientras el primero pensaba en un nuevo principio, el otro esperaba el descanso deseado y la disolución despuĆ©s de aƱos juntos en la carretera, imposible vivir asĆ. Ambos aquella noche sabĆan que ademĆ”s de una sola toma y mĆ”s allĆ” de la fuerte tensión entre ellos, tenĆan una enorme responsabilidad con un repertorio entre canciones propias y ajenas que ya pertenecĆa a la mĆŗsica popular, y junto con sus compaƱeros se dejaron cuerpo y alma en una grabación para la posteridad .
Y en cada cara de vinilo la curva sube y baja proporcionando unas veces el Ć©xtasis teresiano, y otros obrando como el testimonio final de unos aƱos donde la expresión artĆstica y la esencia popular fueron de la mano como nunca antes, este concierto sellaba el final de la Ć©poca dorada del rock. No se puede tener mĆ”s clase que The Band en este DĆa de Acción de Gracias, y muchas gracias habrĆa darles por ser unos artistas de su tiempo que supieron leer esas verdades que no aparecĆan escritas en titulares en las hojas principales de la Ć©poca dorada del rock. Un directo que tengo en la vitrina de honor. Imprescindible darse una vuelta de vez en cuando por esta velada. Pónganse si acaso sus mejores galas y escuchen con atención.
Estos formatos, audio y vĆdeo, tienen un nuevo compaƱero de viaje imprescindible para mĆ, se trata de "Imposible vivir asĆ" el libro de Enrique y Miguel López, el precio es irrisorio para todo el placer que os darĆ” su lectura. Imprescindible el libro, disponible en digital en varias plataformas online:
Amazon: entrando aquĆ
Fnac: entrando aquĆ
Y ya de paso aprovecho la ocasión para que os hagĆ”is seguidores si aĆŗn no lo sóis de la pĆ”gina de facebook de "Elultimovalsfrias2016" fuente de información de un encuentro imprescindible para el próximo aƱo en conmemoración de este concierto y por extensión de todos los artistas que directa o indirectamente formaron parte de Ć©l. Entrad aquĆ: https://goo.gl/pkxNkK
Texto publicado originalmente en valenciano en
NO SĆ VIURE SENSE ROCK





Comentarios
Publicar un comentario