A poco mÔs de cuarenta y cinco años de la edición del disco The Velvet Underground, para mà este disco siempre serÔ "El del sofÔ". Buen disco para resacas, para momentos de necesaria alienación del presente, o si se prefiere de necesidad de desintoxicación musical, incluso como buena vara para medir la buena música independiente en su vertiente mÔs melodiosa y agradable. Esta obra es considerada la extensión lógica de la cara mÔs amable que la Velvet mostró con Nico tres años antes, también hay quien dice que es el primer disco en solitario de Lou Reed, y mÔs después de que John Cale, la otra mitad del invento, abandonara el barco o fuera Reed quien le largara, algo que nunca me quedó claro, aunque los cronistas hablan de la certeza de la segunda opción.
Si con el PlĆ”tano abrieron la caja de Pandora, con White Light/White Heat asustaron definitivamente a los que se quedaron Ćŗnicamente con el "Sunday Morning", ademĆ”s todo sea dicho, a la Velvet Underground se la ha reivindicado mĆ”s que escuchado si hablamos de su querencia mĆ”s vanguardista, que si os digo la verdad nunca me engatusó tanto como este disco o Loaded (el plĆ”tano estĆ” en el altar, que no quepa duda), que si me poneis a tiro la canción titular, el "Here She Comes Now" y hasta "Lady Godiva's Operation" incluso podrĆa abdicar, pero siempre nos quedarĆ”... el del sofĆ”.
Doug Yale entró en juego como una buena pieza de pivote, que su mĆ©rito tiene a parte del truƱo final que nadie deberĆa tener en cuenta, un buen instrumentista o quizĆ”s mĆ”s bien un oportunista que vió la luz y se agarró a un clavo ardiendo. El caso es que dejó momentos realmente memorables, este inicial "Candy Says" que bien podrĆa ser la segunda parte de "Sunday Morning", una canción de las que te mecen con la dulce manera de odiar que tiene Candy, una languiddez mostrada de entrada que serĆ” la tónica central, que no principal, de esta Velvet que aunque de sonido mĆ”s amable, no deja de ser tan memorable como la mĆ”s vanguardista, canciones como "What's goes on" es de autĆ©ntico gozo velvetiano, estribillo coreable y órgano litĆŗrgico que acolcha una guitarra que no tiene que salirse del guión para lograr esas disonancias propias del mito del nombre que lo firma y todo sin dejar de ser adictiva. "Begining to see the light" rĆtmico mantra-sónico de pop independiente aĆŗn no superado, harmonĆas pseudo-sixties y un Lou Reed deshinidibo totalmente del tira y afloja con su ex-compaƱero inmortalizado en una toma insuperable que empuja a la escucha reiterada. TambiĆ©n me vuelven loco en gran medida los versos casi recitados de "Some kinda love", aquĆ ya estĆ” el Lou Reed que se desarrollarĆa una dĆ©cada despuĆ©s entre la mansedumbre y la explosión reprimida, tonada que bebe del mojo sureƱo del blues y new orleans, relectura r'n'b en tono urbano y muy personal, esta canción me continĆŗa fascinando como el primer dĆa que la escuchĆ© y que a mi entender arrastra mucho mĆ”s que la simple levedad que parece destilar, putoĆ”mica.
Pero la madre del cordero, la canción que mayormente considero una de la vida es "Pale Blue Eyes" que merece todos los honores, el Ćŗnico e incomparable canto que aunque con desapego contiene mayor expresividad que la mĆ”s dramĆ”tica de las interpretaciones, pandereta-power marcando el pulso de este folk urbano que se desliza suave y agradable, con afecto y cierto grado de nocturnidad, uno de los mejores momentos en la carrera de Lou Reed y de nuevo este fraseo tan imperfecto como misterioso, guitarra que dibuja las estrellas de forma seminal de la "Coney Island Baby" que vendrĆa despuĆ©s. Con "Jesus" este nuevo Lou Reed da el gran paso definitivo no se sabe si adelante o hacia dónde exactamente, pues de las canciones de cuero, sado-maso y drogas pasó hacia el extremo opuesto con esta plegaria pequeƱa y delicada encomendĆ”ndose a JesĆŗs, a mi que no me duerman con el "Jesusito de mi vida", a mi que me duerman con la Velvet. Esta Velvet Underground menos tormentosa y mĆ”s amable tiene el espĆritu del disco en la canción "I'm set free", distensión total despuĆ©s de la salida de Cale, momento en que Reed es consciente de que ahora ya sĆ, es el dueƱo de su carrera discogrĆ”fica, y ya con nadie que le haga sombra en ningĆŗn aspecto, se respira el optimismo cada verso. "That 's the story of my life" con sólo tres versos repetidos a modo de mantra pop, una de sus gominolas escondidas de su discografĆa.
Pero cuidado porque hay una canción que metida en el plĆ”tano o el white light se hubiera quedado atrĆ”s, "The murder mistery" es de cagarse, historia y catarsis sonora, que seamos sinceros, es subceptible de considerarse infumable a excepción del concepto arty y la performance lĆrica de textos cruzados, y siempre con reverencia incluida. Y si las pasadas experimentaciones ruidistas de Cale marcaron a grupos como Sonic Youth, este disco extiende sus influjos hasta el mĆ”s contemporĆ”neo Dream-pop, pongamos por caso Mazzy Star, y con canciones como "After hours" muchos grupos de pop-indie, pongamos Belle And Sebastian, encontrarĆan la piedra roseta con la que desarrollar sus mejores discos, las cosas como son. Que lĆ”stima la maternidad de Moe para Loaded, que teniendo en cuenta outtakes como "I'm sticking with you", esta vena entre folkie y kitsch hubiera dado a la Velvet otro registro en el que profundizar.
El del sofƔ, el Lou Reed del rock'n'roll de la radio, la bossa-nova de NYC, la chanson de la gran manzana, los mantras elƩctricos de Coney Island, el pop de los bajos fondos, el canto modal loureediano. Disco primordial.
Si con el PlĆ”tano abrieron la caja de Pandora, con White Light/White Heat asustaron definitivamente a los que se quedaron Ćŗnicamente con el "Sunday Morning", ademĆ”s todo sea dicho, a la Velvet Underground se la ha reivindicado mĆ”s que escuchado si hablamos de su querencia mĆ”s vanguardista, que si os digo la verdad nunca me engatusó tanto como este disco o Loaded (el plĆ”tano estĆ” en el altar, que no quepa duda), que si me poneis a tiro la canción titular, el "Here She Comes Now" y hasta "Lady Godiva's Operation" incluso podrĆa abdicar, pero siempre nos quedarĆ”... el del sofĆ”.
Doug Yale entró en juego como una buena pieza de pivote, que su mĆ©rito tiene a parte del truƱo final que nadie deberĆa tener en cuenta, un buen instrumentista o quizĆ”s mĆ”s bien un oportunista que vió la luz y se agarró a un clavo ardiendo. El caso es que dejó momentos realmente memorables, este inicial "Candy Says" que bien podrĆa ser la segunda parte de "Sunday Morning", una canción de las que te mecen con la dulce manera de odiar que tiene Candy, una languiddez mostrada de entrada que serĆ” la tónica central, que no principal, de esta Velvet que aunque de sonido mĆ”s amable, no deja de ser tan memorable como la mĆ”s vanguardista, canciones como "What's goes on" es de autĆ©ntico gozo velvetiano, estribillo coreable y órgano litĆŗrgico que acolcha una guitarra que no tiene que salirse del guión para lograr esas disonancias propias del mito del nombre que lo firma y todo sin dejar de ser adictiva. "Begining to see the light" rĆtmico mantra-sónico de pop independiente aĆŗn no superado, harmonĆas pseudo-sixties y un Lou Reed deshinidibo totalmente del tira y afloja con su ex-compaƱero inmortalizado en una toma insuperable que empuja a la escucha reiterada. TambiĆ©n me vuelven loco en gran medida los versos casi recitados de "Some kinda love", aquĆ ya estĆ” el Lou Reed que se desarrollarĆa una dĆ©cada despuĆ©s entre la mansedumbre y la explosión reprimida, tonada que bebe del mojo sureƱo del blues y new orleans, relectura r'n'b en tono urbano y muy personal, esta canción me continĆŗa fascinando como el primer dĆa que la escuchĆ© y que a mi entender arrastra mucho mĆ”s que la simple levedad que parece destilar, putoĆ”mica.
Pero la madre del cordero, la canción que mayormente considero una de la vida es "Pale Blue Eyes" que merece todos los honores, el Ćŗnico e incomparable canto que aunque con desapego contiene mayor expresividad que la mĆ”s dramĆ”tica de las interpretaciones, pandereta-power marcando el pulso de este folk urbano que se desliza suave y agradable, con afecto y cierto grado de nocturnidad, uno de los mejores momentos en la carrera de Lou Reed y de nuevo este fraseo tan imperfecto como misterioso, guitarra que dibuja las estrellas de forma seminal de la "Coney Island Baby" que vendrĆa despuĆ©s. Con "Jesus" este nuevo Lou Reed da el gran paso definitivo no se sabe si adelante o hacia dónde exactamente, pues de las canciones de cuero, sado-maso y drogas pasó hacia el extremo opuesto con esta plegaria pequeƱa y delicada encomendĆ”ndose a JesĆŗs, a mi que no me duerman con el "Jesusito de mi vida", a mi que me duerman con la Velvet. Esta Velvet Underground menos tormentosa y mĆ”s amable tiene el espĆritu del disco en la canción "I'm set free", distensión total despuĆ©s de la salida de Cale, momento en que Reed es consciente de que ahora ya sĆ, es el dueƱo de su carrera discogrĆ”fica, y ya con nadie que le haga sombra en ningĆŗn aspecto, se respira el optimismo cada verso. "That 's the story of my life" con sólo tres versos repetidos a modo de mantra pop, una de sus gominolas escondidas de su discografĆa.Pero cuidado porque hay una canción que metida en el plĆ”tano o el white light se hubiera quedado atrĆ”s, "The murder mistery" es de cagarse, historia y catarsis sonora, que seamos sinceros, es subceptible de considerarse infumable a excepción del concepto arty y la performance lĆrica de textos cruzados, y siempre con reverencia incluida. Y si las pasadas experimentaciones ruidistas de Cale marcaron a grupos como Sonic Youth, este disco extiende sus influjos hasta el mĆ”s contemporĆ”neo Dream-pop, pongamos por caso Mazzy Star, y con canciones como "After hours" muchos grupos de pop-indie, pongamos Belle And Sebastian, encontrarĆan la piedra roseta con la que desarrollar sus mejores discos, las cosas como son. Que lĆ”stima la maternidad de Moe para Loaded, que teniendo en cuenta outtakes como "I'm sticking with you", esta vena entre folkie y kitsch hubiera dado a la Velvet otro registro en el que profundizar.
El del sofƔ, el Lou Reed del rock'n'roll de la radio, la bossa-nova de NYC, la chanson de la gran manzana, los mantras elƩctricos de Coney Island, el pop de los bajos fondos, el canto modal loureediano. Disco primordial.

Uno, igual que muchos imagino, tiende a comparar los distintos discos de una banda o un artista y a elegir sus preferencias en base a una serie de criterios (musicales, emocionales, hasta filosóficos...). Con un artista como Lou y una banda como Velvet soy desde hace tiempo mÔs partidario de verles como pintores y fijarme, mÔs que en una obra concreta, en su trabajo global. Este Velvet del "sofÔ" es el negro mÔs blanco y el lado en que se ve mÔs cómodamente su gran pintura final.
ResponderEliminarSaludos,
JdG
Gran aporte querido Javier, me ha gustado mucho esa metĆ”fora pictórica, cierta totalmente, y en cierta manera y aĆŗn con muchos discos por hacer, aquĆ se muestra todos los registros pasados y futuros, aunque como tĆŗ serĆa incapaz de desechar cualquier momento en la vida y obra de este seƱor, santo patrón, de esto que llamamos rock.
EliminarSaludos
Como dice Javier, un grupo y una obra que hay que ver en su totalidad. Por todo lo que influirĆ”, por su variedad y riesgo y por introducir la vanguardia en el rock and roll, hablamos de una discografĆa imprescindible. En cuanto a lo que comentas que a la Velvet "se la ha reivindicado mĆ”s que escuchado si hablamos de su querencia mĆ”s vanguardista", mi caso es al contrario, pues es su segundo elepĆ© el que mĆ”s he escuchado de la banda, y me parece tan imprescindible como el resto. El homónimo que comentas, por supuesto, extraordinario.
ResponderEliminarUn abrazo, Chals.
Por supuesto , la obra de la Velvet y Lou Reed es imprescindible, respecto a "se la ha reivindicado mĆ”s que escuchado si hablamos de su querencia mĆ”s vanguardista" es una percepción muy personal en cuanto a que entre sus canciones mĆ”s reivindicadas casi nunca suelen citarse tĆtulos del White Light/White Heat, a excepción claro estĆ” del tema titular. En mi caso, es un disco que he escuchado mucho, incluso lo he tenido por encima de los dos posteriores, pero con el tiempo la sencillez de su repertorio posterior ha superado en escuchas a su lado sonoro mĆ”s avanzado. Me alegra que sea tu disco, es mĆ”s, no esperaba menos de tu admirable erudición rockera. Saludos
EliminarMe da la sensación que la Velvet estan destinados para estados del alma particulares del recibidor, como The Doors u Oscar Wilde, no siempre su música alcanza su verdadera dimensión al tomar contacto con el oyente, esto es algo que siento yo, aunque tal vez en menor medida en el disco del sofa.
ResponderEliminarCuando todo funciona el grupo y este disco también convierten la acción de escuchar música en una experiencia.
Gran reseƱa Chals, de un grupo con muchos matices, a veces creo que demasiados para mi.
Un abrazo amigo.
Diciendo lo que me dices sobre la Velvet. casi me atreverĆa a afirmar que este disco podrĆa ser tu disco de la Velvet, los matices en este disco se reducen considerablemente, en el fondo es un disco de rock de los 60 cantado por Reed. Saludos Addi
EliminarEsa foto de la portada siempre me ha inquietado, ¿no observas ciertas mirada de antipatĆa en el resto del grupo hacia Reed? Especialmente en la enigmĆ”tica Maureen, ¿y la indiferencia de Morrison? En otra escena interior el grupo aparece nuevamente forzado aunque con un aspecto mĆ”s simpĆ”tico. Era un grupo que se rompĆa pero en esos cortes todavĆa habĆa pistas para contribuir a la leyenda. Fuera Cale, un Lou Reed sin lĆmites, y aparece una balada de una belleza infinita, "Pale Blue Eyes", canción de cabecera para el que te escribe. Saludos
ResponderEliminarSi que es verdad que si te fijas esas caras parecen querer decir cada una la suya. Para mi un disco de libración para Lou Reed, sin querer desmerecer el legado fundamental de Cale. Saludos bluesman
EliminarEl del sofĆ” es una maravilla. Recuerdo que me lo agenciĆ© a partir de sendas versiones de los 80 de Feelies y REM del "Rock and roll" y la que dices madre del cordero "Pale blue eyes", antes se descubrĆan discos o grupos asĆ. Velvet siempre. AbraƧada.
ResponderEliminarSomos hijos de la Velvet, del plƔtano o del sofƔ, grandes discos que marcan. Saludos my mestre-friend
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