Eef Barzelay haciendo canciones para tí.

El artista de Nashville hace tiempo que ya no es noticia en los tabloides de lo que en su momento estuvo tan en voga y que suele llamarse indie-folk, alt-country, americana... en aquella época dorada de Clem Snide comprendida entre finales de los noventa y hasta el disco End Of Love, editaron unos cuantos discos alabados por la crítica, y el grupo hizo sus tours, festivales de moda, giras por salas de Europa. Los discos en solitario de Eef Barzelay que aún hoy en día tengo en muy alta estima, Bitter Honey y Lose Big aún tuvieron una gran acogida, y es que contienen alguna de sus mejores canciones. Tuve la oportunidad de verle en aquella gira solo con su guitarra a su paso por Valencia. 

Recuerdo aquel día con cariño. Salí del curro antes de tiempo, no sé ni como me dejaron salir, y recogí con prisas a my darling companion a la que saqué también del curro antes de la hora, quería estar allí y no quedarme sin entrada. Al llegar a la sala de marras nos miramos con cara de pardillos al comprobar que estábamos solos en la puerta, imaginé una enorme bola de paja arrastrada por el viento como en las películas de cowboys. Llegó la hora, abrieron la puerta y allí en una barra desolada me pedí una cerveza un tanto estupefacto, ¿me habría equivocado de día?. Algo parecido me sucedió con Ben Weaver. Mi ingenuidad a veces es tan grande que os sorprendería. Nada de público, nada de prensa, una sala más bien modesta y un telonero llamado Senior que empezaba a rodar y que por aquel entonces aún no era ni la mitad de popular que es ahora. 

La siguiente persona que entró aquella tarde-noche fue Eef Barzelay, con total tranquilidad se sentó a mi lado en la barra, mi inglés medio de garrafa no ayudó demasiado, pero por mi actitud supongo que intuyó que su música me gustaba mucho, su amabilidad hizo el resto. Para romper el hielo se sacó la cartera y me enseñó una foto de su mujer y su hijo, o hija, no lo recuerdo bien. Me dijo que los echaba de menos, estaba muy lejos de su casa y en cierta manera estar allí debería ser un poco deprimente, al menos eso intuí. Yo la verdad es que por aquel entonces ni escribía de música, ni era un habitual en los conciertos de la capital, pués vivir a unos kilómetros fue en su momento un handicap importante, ni era tan fácil como ahora ver en la capital del Turia a según que artistas, a todo ésto habría que añadirle que mi último estirón musical llegó realmente tarde, como si hubiera salido del coma a principios de los dosmiles. Por lo que estar allí junto a un artista que admiraba desde hacía muchos años me resultó emocionante, aunque a my darling companion nunca se le quedase grabado su nombre.

Aquel concierto fue importante para mí. Entonces entendí que la gran gesta de Barzelay no era ni por asomo haber entrado a engrosar la lista de nombres que fueron tendencia unos años antes, su verdadera grandeza la percibí desde aquel momento y en adelante como encontrar la medida justa en la canción perfecta, esa que se abre paso entre la nostalgia y que hace de la tristeza lo que Woody Allen con sus historias, pués los verdaderos genios entienden que el drama en movimiento es la mejor comedia y la visión que mejor refleja nuestra naturaleza humana, y es justo lo que consigue en tan sólo unos versos de una canción normalmente breve, senzilla y dulce, pero que te puede partir en dos si él quiere, o hacerte sonreir, o mejor dicho, que te rías de tu sombra. Un discurso en el que su mordacidad se equilibra a la perfección con una humanidad desbordante.

Aquella noche en la cama aún despierto con los ojos como platos mirando al techo y recordando lo ocurrido, no supe si reir o llorar, es como si aquella tarde hubiera vivido en una de las canciones de Barzelay, huída del curro antes de tiempo, sala vacía y un cantautor lejos de su casa al que irían a ver unas cuantas personas, afortunadas eso si.

Después de aquello Eef Barzelay volvería con dos discos más a nombre de Clem Snide, discos con banda y bien producidos, Hungry Bird que era un disco inédito recuperado para la ocasión y The Meat Of Life que se vendió como el regreso esperado. Pienso que no consiguieron obtener la atención suficiente o al menos la que yo considero que merecería teniendo como tienen canciones a posicionar entre lo mejorcito de su repertorio. Como no caer rendido ante canciones como Burn The Light, o maravillas como Pray, Walmart Parking Lot y I Got High.

Entre medias Barzelay empezó a lanzar sus capítulos de demos, versiones y descartes en tres volúmenes tras el título Suburban Field Recordings que empezaron a mostrar esa otra cara casera y destartalada que contenían oro en bruto. La versión de Pale Blue Eyes de la Velvet es buena muestra.

Ya hace tiempo que no lleva una carrera discográfica al uso, no digo que algún día pueda despuntar de nuevo para un público más amplio, pero de momento, desde hace unos años Eef Barzelay ha hecho de Bandcamp su campo de operaciones lanzando discos con una prolicidad realmente abrumadora entre las Suburban, discos de descartes y discos de versiones elegidas por los fans. Su última aventura es hacer canciones dedicadas por encargo a partir de la información que recibe de sus clientes/fans, ya sea para un regalo, para celebrar una vida, un San Valentín, unas navidades. Y lo hace realmente bien, se desenvuelve por las vidas ajenas con mucha soltura convirtiendo esas pequeñas historias anónimas en canciones acústicas bonitas y cargadas de afecto que reflexionan sobre la vida, la muerte y todo aquello que realmente importa. Volvería a firmar como Clem Snide, el sabrá la lógica que le lleva a firmar con el grupo, quizás cuando entra en el estudio y arregla sus canciones con base rítmica y detalles de pedal. Girls Come First y Songs For Mary fueron sus dos últimos esfuerzos por crear discos pulidos esta vez a partir de una selección de esas canciones dedicadas, en ambos pueden encontrarse verdaderas perlas, aunque reconozco que tienes que ser fan fan para meterte de lleno en su mundo, para mi siempre hay premio, que bonita Grace, aún hoy me alucina There Is No Death, me encanta Like Lightning Flashes. Incluso su experimento del año pasado con bases programadas titulado The Sinking In Of Things guardaba maravillas como I Want It (That way).



Verdaderamente, además de rendirle sentido homenaje, quería presentaros su última colección de canciones pués acaba de editar otra compilación bajo el título Songs Of You. Otra colección de canciones dedicadas a personas anónimas y liberadas en su bandcamp. Esta vez firma con su nombre y las presenta a voz y guitarra, y la verdad es que no sabría que canciones destacar porque a mi simplemente me gusta escuchar su voz y su manera de rematar cada verso, sus cadencias entre libres y añejas. Así transcurren todas sus canciones, aunque por comentar que no quede como entre los aullidos quebradizos de Kat, no me da por pensar en el simple encargo más que en el placer de hacer buenas canciones, otra prueba de mi fe es precisamente Faith, y es que dale a Barzelay una consigna metafísica y él te buscará frases lapidarias que ni las de Nietzsche en el sobre del azucarillo del bar de la esquina. Malcolm también tiene su fingerpicking delicioso dedicado y que preciosa la balada que se lleva Sylvie quien sabe si de la persona que más la quiere. No me quedaré sin nombrar la que cierra el disco que ya por su título merece la pena, Return to the Womb, imágenes imposibles y situaciones especiales que dan sentido a todo, personas anónimas que quieren a otras personas y encargan una canción a un cantautor llamado Eef Barzelay.

Pocos artistas conozco que en estos términos del songwritterismo lo pueda considerar un genio, y no lo digo porque toque bien la guitarra o porque sepa como montar una buena canción y entrelazar unas cuantas estrofas con un buen estribillo, que también, lo digo por su enfoque y su especial mirada al mundo, es lo que hace de él un artista especial y diferente, apreciación muy subjetiva, pero para mí es cierto como que cada atardecer el sol se va. Quizás ahora sea un artista que deambula en un segundo o tercer plano de la popularidad. Para mi siempre será un placer presenciar la salida de una nueva colección de canciones. Y ya no me importa leer reseñas  en revistas de moda que presentan al nuevo cantautor o disco de turno que hay que tener en cuenta, porque mientras escucho a este oursider de la intimidad, este Buddy Holly acústico e hiperactivo, tengo la certeza de que es uno de los mejores cantautores que existen hoy en día aunque injustamente en la sombra, quizás por elección propia, quien sabe. Yo por mi parte me inclino ante él, para mi es uno de los mejores cantautores que han salido de Nashville en los últimos viente años. 

Aquí podéis escuchar su música.
https://eefbarzelay-clemsnide.bandcamp.com/music

Esta canción fue grabada en febrero de este año a su paso por Madrid.

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