Art Blakey ya tenĆa una carrera considerable a sus espaldas a la altura de "Buhaina's Delight", consagrado y respetado, y en este disco con una de las mejores formaciones de los Messengers.
En mi universo jazzĆstico particular Art Blakey ocupa un lugar privilegiado junto con Miles Davis, Chet Baker y Oscar Peterson, uno de los artistas que me ha enganchado al jazz visto desde una perspectiva instrumental, si nos vamos al vocal cabrĆa aƱadir unos cuantos nombres mĆ”s. En Buhaina's Delight, Art Blakey destila la actitud socarrona que ya quisieran muchos en el rock'n'roll, ademĆ”s un empuje y un desparpajo pocas veces visto y a contar con una mano, Art Blakey hace en este disco jazz del bueno, energĆa desbordante sin perder el swing.
En mi universo jazzĆstico particular Art Blakey ocupa un lugar privilegiado junto con Miles Davis, Chet Baker y Oscar Peterson, uno de los artistas que me ha enganchado al jazz visto desde una perspectiva instrumental, si nos vamos al vocal cabrĆa aƱadir unos cuantos nombres mĆ”s. En Buhaina's Delight, Art Blakey destila la actitud socarrona que ya quisieran muchos en el rock'n'roll, ademĆ”s un empuje y un desparpajo pocas veces visto y a contar con una mano, Art Blakey hace en este disco jazz del bueno, energĆa desbordante sin perder el swing.
Con Moanin' descubrĆ a Art Blakey, clĆ”sico que hay que escuchar si se pretende entrar en el jazz, la canción titular es uno de esos estĆ”ndares que se te meten en la cabeza sin que puedas hacer nada. La compuso Bobby Timmons para los Messengers, tiempo despuĆ©s descubrĆ el disco en solitario de Timmons donde hacĆa su propia versión, su debut This is here Bobby Timmons es una maravilla para los que os guste el piano-jazz con poco acompaƱamiento, sólo contrabajo y baterĆa.
Pasa que con el jazz todavĆa puede experimentarse el placer del hallazgo de tesoros en las gavetas de esos lugares sagrados y cada vez menos frecuentados, hay mucho por descubrir con el 'excelente' en el sello de fĆ”brica, y lo que es mĆ”s importante, sin la influencia muchas veces fatal de la sobre información que muchas veces me lleva cuĆ”l borreguillo por el mismo sendero de siempre. AsĆ descubrĆ Buhaina's Delight.
Buhaina's Delight es Art Blakey, sus baquetas y mucho humo, esta imagen parece que vaya a salirse del encuadre en cualquier momento. Y es que las portadas de los discos de Jazz son una de mis debilidades, sobre todo las de Blue Note y Prestige, concretamente con la serie de remasterizaciones de Rudy Van Gelder, que maravilla, parecen vivas, luego los créditos siempre acaban siendo el empujón definitivo, es una de las lecciones que Cifu me ha enseñado con su programa (siempre gracias Cifu). En este disco el quinteto pasó a sexteto con la incorporación del trombón de Curtis Fuller, y asà de la época Morgan/Timmons pasamos a la época Shorter/Hubbard, que quizÔ sea la mÔs representativa, donde la alineación es simplemente mÔgica, Wayne Shorter, Fredie Hubbard, Curtis Fuller, Cedar Walton y Jimmie Merritt, busca cualquier disco donde estén ellos y estarÔ buscando oro. Portada, sello RVG, y alineación, un verdadero dream team del jazz.
Pasa que con el jazz todavĆa puede experimentarse el placer del hallazgo de tesoros en las gavetas de esos lugares sagrados y cada vez menos frecuentados, hay mucho por descubrir con el 'excelente' en el sello de fĆ”brica, y lo que es mĆ”s importante, sin la influencia muchas veces fatal de la sobre información que muchas veces me lleva cuĆ”l borreguillo por el mismo sendero de siempre. AsĆ descubrĆ Buhaina's Delight.
Buhaina's Delight es Art Blakey, sus baquetas y mucho humo, esta imagen parece que vaya a salirse del encuadre en cualquier momento. Y es que las portadas de los discos de Jazz son una de mis debilidades, sobre todo las de Blue Note y Prestige, concretamente con la serie de remasterizaciones de Rudy Van Gelder, que maravilla, parecen vivas, luego los créditos siempre acaban siendo el empujón definitivo, es una de las lecciones que Cifu me ha enseñado con su programa (siempre gracias Cifu). En este disco el quinteto pasó a sexteto con la incorporación del trombón de Curtis Fuller, y asà de la época Morgan/Timmons pasamos a la época Shorter/Hubbard, que quizÔ sea la mÔs representativa, donde la alineación es simplemente mÔgica, Wayne Shorter, Fredie Hubbard, Curtis Fuller, Cedar Walton y Jimmie Merritt, busca cualquier disco donde estén ellos y estarÔ buscando oro. Portada, sello RVG, y alineación, un verdadero dream team del jazz.
Con este disco entendà definitivamente que es el Hard-Bop, potencia sin perder los papeles ni el swing, con un sonido directo y potente, pero el hard-bop ademÔs de sacudir todo el cool que adormilaba el jazz con su suavidad sonora, lleva a sus espaldas la esencia de la lucha afro-americana por los derechos civiles y la búsqueda por su pasado cultural.
Art Blakey no fue de los primeros en utilizar elementos de la mĆŗsica africana en sus composiciones, pero sus experiencias, influencias y mĆŗsica ilustran muy bien la importancia que la cultura africana ha tenido en la vida de todos los mĆŗsicos jazz afro-americanos. En el caso de Art Blakey, nacido durante el renacimiento de Harlem, fue influenciado desde el punto de vista polĆtico y con los conceptos que predominaban en la cultura de color en aquellos tiempos, el panafricanismo, los escritos de Marcus Garvey y la mĆŗsica de Duke Ellington, tambiĆ©n Thelonious Monk, Kenny Clarke y Dizzy Gillespie, tres de los mĆ”s importantes contribuyentes a la revolución que supuso el Be-bop.
Blakey viajó, como muchos otros, hasta el oeste africano en esta bĆŗsqueda ancestral, escuchando y interaccionando con mĆŗsicos locales, que a la postre, influyeron en su trabajo y lo utilizó a niveles artĆsticos como reflejo de los avances que el movimiento por los derechos civiles iba logrando, algo muy normal en la Ć©poca puesto que en aquel entonces el jazz iba estrechamente ligado al compromiso con su realidad social, algo de lo que tomar ejemplo al menos mirando hacia nuestros dĆas. El tĆtulo de este disco marcaba la clara determinación de Blakey, su nombre pasó a ser Abdullah Ibn Buhaina.
Backstage Sally quizĆ”s de primeras os lleve al Walkin' de Miles por su regustillo a cine negro, es perfecto para mantenerte enganchado al altavoz. Contemplation es una de las mejores baladas de Wayne Shorter, te lleva a su terreno a partir de una suave, nocturna y melancólica melodĆa, que ligeramente flexibiliza el tempo al tiempo que saxo y trompeta se entrelazan, y entonces Shorter vuela, una de esas canciones que lo hacen merecer el estatus de grande del jazz, y porque no, sentado a la derecha de Coltrane, al menos si no comparten la misma tĆ©cnica, si en cuanto a ingenio en sus fraseos. Por supuesto, de lucimiento de Blakey a las baquetas estĆ” Bu's Delight, composición de Fuller con un riff pegadizo que a pesar de sus casi 10 minutos pasa volando, Blakey se luce no sólo en su tĆ©cnica, puesto que es un virtuoso, sino que lo hace atractivo directo y sencillo (en apariencia), con su solo va presentando cada parte de la baterĆa hasta el estallido final, no os hablo de redobles y mĆ”s redobles sin fin que terminan cayendo en la vacuidad, son palabras mayores.
En Reincarnation Blues, Shorter, Hubbard, Fuller y Cedar Walton entrelazan sus fraseos y tejen una llamada-respuesta que preparan el camino para el solo de cada uno, y todo en sólo seis minutos. Shaky Jake es una de mis preferidas, la Ćŗnica de Walton en el disco, club nocturno, humo y jazz en primera fila. Era evidente a la altura de estas sesiones que una versión de Moon River podrĆa confundir por ser archiconocida gracias a la banda sonora de Desayuno con diamantes, aunque la canción original dista mucho de la esencia del Hard-bop, cosa que hace intuir que Art Blakey, comprometido con los derechos civiles, la cogió y la abofeteó de manera premeditada, la despertó de su languidez, la aceleró y la hizo respirar en un claro acto de reafirmación afro-americana, momento que pese a no tenerse demasiado en cuenta para mĆ es uno de los momentos Ć”lgidos del disco.
Buahaina’s Delight pasa como un suspiro, te deja un buen sabor de boca y ganas de mĆ”s, ademĆ”s te levanta el Ć”nimo aunque tĆŗ no quieras. Si no conoces la obra de Art Blakey no hay que agobiarse, serĆa imposible escuchar todo lo que ha sacado, entre discos con los Messengers y colaboraciones hay un mar de referencias, en estos casos es mĆ”s fĆ”cil guiarse por aƱos y formaciones. Como dato para apuntar, aunque este disco fue editado en 1963, fue grabado en 1961 con un margen de 5 semanas de diferencia con Mosaic, otras obras imprescindibles podrĆan ser Moanin’, Caravan, Free for all o las noches en el Birdland, incluso cualquier colaboración con Clifford Brown, o si preferĆs este es un buen disco donde Art Blakey se encuentra en total posesión de sus facultades artĆsticas y con una de las mejores formaciones que nunca ha tenido. Un disco muy recomendable.


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