...a veces me da por pensar que puede resultar contraproducente alimentar de verdad autobiogrÔfica cada canción, aunque sólo sea en el transfondo, verdad que sustenta la credibilidad que le es propia, con lo cual existe cierta dependencia del artista respecto a los estados catÔrticos...
Ha pasado tiempo desde mi último concierto de Micah P. Hinson, fue en la presentación de la orquesta del imperio rojo en la capital del Turia, único. Hoy vuelvo a tener cita con el abileniense a razón de su nuevo disco Micah P. Hinson And The Nothing, el cuarto disco de estudio si no contamos Ep's, rarezas y versiones, le ha costado parir pero que sea bienvenido, lo esperaba.
Con la mĆŗsica de Hinson me da por pensar en mis propios tics y manĆas, en mi incondicionalidad hacia ciertos artistas que ya no van a decir nada nuevo, ni se encuentran en lo alto de las listas, pero poco me importa. AdemĆ”s ya no pueden argumentarse cambios considerables en su obra y sus rasgos son fĆ”cilmente identificables, eso sĆ, con una gran personalidad pese a lo manido del gĆ©nero, si se trata de hacer buenas canciones, Micah te asegura a cada disco que al menos vas a necesitar una mano para contar las que son atemporales y con la otra las que te remueven tripas y corazón.
Canciones en las que mayormente importa que las cante Ć©l, en boca de otro serĆa diferente, y ahĆ estriba mi incondicionalidad, en su manera de enfocar la mĆŗsica americana, arrastra el san benito de "Cohen del Indie" (un buen san benito por otra parte), adjetivo que ya casi nadie se replantĆ©a ni rebate, simplemente se dice y se comenta sin mĆ”s, aunque siempre le vĆ mĆ”s cercano al Cash crepuscular de las american recordings, a ese grado de verdad cantada e interpretación sentida mĆ”s allĆ” del estilo y el personaje y de su tan mentado pasado de drogas, reformatorios y adicciones, lo suyo es costumbrismo emocional en las afueras de la correción moral y de lo polĆticamente correcto.
Canciones en las que mayormente importa que las cante Ć©l, en boca de otro serĆa diferente, y ahĆ estriba mi incondicionalidad, en su manera de enfocar la mĆŗsica americana, arrastra el san benito de "Cohen del Indie" (un buen san benito por otra parte), adjetivo que ya casi nadie se replantĆ©a ni rebate, simplemente se dice y se comenta sin mĆ”s, aunque siempre le vĆ mĆ”s cercano al Cash crepuscular de las american recordings, a ese grado de verdad cantada e interpretación sentida mĆ”s allĆ” del estilo y el personaje y de su tan mentado pasado de drogas, reformatorios y adicciones, lo suyo es costumbrismo emocional en las afueras de la correción moral y de lo polĆticamente correcto.
Y en ese aspecto a veces me da por pensar que puede resultar contraproducente alimentar de verdad autobiogrĆ”fica cada canción, aunque sólo sea en el transfondo, verdad que sustenta la credibilidad que le es propia, con lo cual existe cierta dependencia del artista respecto a los estados catĆ”rticos, en este caso el presente ... And The Nothing llega marcado por un grave accidente que le dejó con los brazos inmóviles, motivo principal de su tono e interpretación, o al menos del estado anĆmico de ella, aunque la idea venga por derroteros literarios, incluso de la Nada que todo lo traga en La Historia Interminable. Por suerte para Hinson, en este paĆs ha ocupado siempre un lugar privilegiado entre los practicamente afincados, puede que por la plataforma que ha supuesto Houston Party, defensores a ultranza del tejano desde sus inicios y que han sabido mantenerlo presente mĆ”s allĆ” de la fiebre del oro del Gospel del Progreso, relación que ya se materializó con Tanchenko como banda residente de acompaƱamiento, ahora este disco lleva marcado de serie un "12 songs from Santander, Spain" grabado en los Moon River Studio y con Fernando Macaya a los mandos y en algunas guitarras, profesional que por otra parte empieza a ser solicitado por su buen hacer, y con la participación de mĆŗsicos procedentes de grupos diversos como The Puzzles, Del-tonos, Chicktones y The Aquattro String Quartet, en una especie de dream-team local que consigue el perfecto cojĆn sónico envolvente necesario y sin ningĆŗn tipo de complejo de inferioridad, por aquello de que no son tejanos, ni yanquis.
El disco abre con la gamberrada de How Are You, Just A Dream, reafirmación de Micah en formato punki, un demostrar que nadie le encasilla aunque luego pase a confirmar cuales son sus grandes bazas, harĆ” las delicias de sus detractores, o extraƱarĆ” a quienes esperan sus baladas y medios tiempos. A mi no me desagrada y me hace gracia al menos la intención, pero he de confesar que la paso directamente, puede que un dĆa de estos la vea imprescindible, hoy no. Con On The Way Home (To Abilene) ya tenemos al Micah que todos esperamos, medio tiempo arrastrado y desafinado como el solo sabe en esta oda a la aƱoranza de su hogar, no puede negar que en algĆŗn momento el aroma playero de levante no le entrara con este ritmo spectoriano pasado por los beach boys y llevado al folk con final de cuerda velvetiano, son esas cosas que el sabe hacer de la manera mĆ”s simple y eficaz. The One To Save You Now descubre al piano como uno de los fuertes del disco pese al despiste inicial, esta balada ya es para ganar al fan de base, gemidos quejumbrosos envueltos en belleza sonora, I Ain't Movin no se queda atrĆ”s, como muchas otras te lleva a otras canciones de su repertorio, un autoplagio de la instrumental The Surrendering, de mis favoritas ever, lĆŗgubre y con silencios para la reflexión, intimidad mostrada sin giros literarios sobre su propia inmovilidad fĆsica y emocional. The Same Old Shit es el bom-chica-bom de Cash y por dios, nadie puede desafinar tanto en la actualidad como Hinson y salir impune, como la anterior, transpira la desesperanza ahora con altos grados de ansiedad, igualmente aplicable a los sentidos personales de cada cuĆ”l, genial.
Y a la altura de The Life, Living, Death and Dying ya sabes que estĆ” consiguiendo no descolgarse de la calidad que atesora en sus propios tĆ©rminos, country melodioso y pegadizo, una joya que pasa entre versos de ida y vuelta como un suspiro en lo que parece un homenaje a su abuelo. Sons Of The USSR, historia sobre los heroes rusos que fueron despojados de su dignidad una vez sirvieron a su pais, aunque independientemente de la temĆ”tica, en lo sonoro me parece la joya del disco, el sinte logra tensar el paisaje lejano entre simple acĆŗstica y piano, genial. There's Only One Name es atemporal, banjo delicioso, que bien hecho este disco como Mac, que empaque. La canción God Is Good es hermana de On The Way Home, no se puede negar, visceral, nostĆ”lgico y agridulce. The Quill vuelve con el piano de protagonista, acompaƱado por sección de cuerdas en estado de gracia, evocadoras, admito a Cohen al fin en este inmenso mar de tristezas, y salvando siempre las distĆ”ncias lĆricas, sobretodo, pero a su vez confirmando que lo suyo es real y no un mero pastiche. Love Wait For Me, escobillas contrabajo cuerdas y una brizna de esperanza y aire familiar, Y no puede existir mayor exposición de sus sentimientos y sensibilidad que en A Million Light Years, una de esas joyas acĆŗsticas que, como dice el amigo Paco, hinsiano como yo, hace que sea de los nuestros, nanas para la madurez, banda sonora de una pelĆcula imaginada, y llega el cierre definitivo con la canción bonus The Crosshairs, mantra de terror hinsiano en crescendo, desafiando al mundo si se tercia, ante tamaƱa invalidez.
Un disco que no baja el nivel respecto a sus anteriores trabajos, Micah P. Hinson tiene su lenguaje propio, poco importan ya los nuevos detalles sonoros que se traiga bajo el brazo, aunque aquà hay que decir que estÔn cuidados al mÔximo. Hace lo que quiere y en sus propios términos, solo queda que a cada nueva entrega, si puede ser que tarde menos, nos regale con algunas de sus mejores canciones, y por ahà ... The Nothing serÔ uno de los discos que mÔs escuche durante un tiempo. Esta noche en vivo y en directo encuentro con la Nada. Gran disco.
AcompaƱado o solo, Micah es bueno:
El disco abre con la gamberrada de How Are You, Just A Dream, reafirmación de Micah en formato punki, un demostrar que nadie le encasilla aunque luego pase a confirmar cuales son sus grandes bazas, harĆ” las delicias de sus detractores, o extraƱarĆ” a quienes esperan sus baladas y medios tiempos. A mi no me desagrada y me hace gracia al menos la intención, pero he de confesar que la paso directamente, puede que un dĆa de estos la vea imprescindible, hoy no. Con On The Way Home (To Abilene) ya tenemos al Micah que todos esperamos, medio tiempo arrastrado y desafinado como el solo sabe en esta oda a la aƱoranza de su hogar, no puede negar que en algĆŗn momento el aroma playero de levante no le entrara con este ritmo spectoriano pasado por los beach boys y llevado al folk con final de cuerda velvetiano, son esas cosas que el sabe hacer de la manera mĆ”s simple y eficaz. The One To Save You Now descubre al piano como uno de los fuertes del disco pese al despiste inicial, esta balada ya es para ganar al fan de base, gemidos quejumbrosos envueltos en belleza sonora, I Ain't Movin no se queda atrĆ”s, como muchas otras te lleva a otras canciones de su repertorio, un autoplagio de la instrumental The Surrendering, de mis favoritas ever, lĆŗgubre y con silencios para la reflexión, intimidad mostrada sin giros literarios sobre su propia inmovilidad fĆsica y emocional. The Same Old Shit es el bom-chica-bom de Cash y por dios, nadie puede desafinar tanto en la actualidad como Hinson y salir impune, como la anterior, transpira la desesperanza ahora con altos grados de ansiedad, igualmente aplicable a los sentidos personales de cada cuĆ”l, genial.
Y a la altura de The Life, Living, Death and Dying ya sabes que estĆ” consiguiendo no descolgarse de la calidad que atesora en sus propios tĆ©rminos, country melodioso y pegadizo, una joya que pasa entre versos de ida y vuelta como un suspiro en lo que parece un homenaje a su abuelo. Sons Of The USSR, historia sobre los heroes rusos que fueron despojados de su dignidad una vez sirvieron a su pais, aunque independientemente de la temĆ”tica, en lo sonoro me parece la joya del disco, el sinte logra tensar el paisaje lejano entre simple acĆŗstica y piano, genial. There's Only One Name es atemporal, banjo delicioso, que bien hecho este disco como Mac, que empaque. La canción God Is Good es hermana de On The Way Home, no se puede negar, visceral, nostĆ”lgico y agridulce. The Quill vuelve con el piano de protagonista, acompaƱado por sección de cuerdas en estado de gracia, evocadoras, admito a Cohen al fin en este inmenso mar de tristezas, y salvando siempre las distĆ”ncias lĆricas, sobretodo, pero a su vez confirmando que lo suyo es real y no un mero pastiche. Love Wait For Me, escobillas contrabajo cuerdas y una brizna de esperanza y aire familiar, Y no puede existir mayor exposición de sus sentimientos y sensibilidad que en A Million Light Years, una de esas joyas acĆŗsticas que, como dice el amigo Paco, hinsiano como yo, hace que sea de los nuestros, nanas para la madurez, banda sonora de una pelĆcula imaginada, y llega el cierre definitivo con la canción bonus The Crosshairs, mantra de terror hinsiano en crescendo, desafiando al mundo si se tercia, ante tamaƱa invalidez.
Un disco que no baja el nivel respecto a sus anteriores trabajos, Micah P. Hinson tiene su lenguaje propio, poco importan ya los nuevos detalles sonoros que se traiga bajo el brazo, aunque aquà hay que decir que estÔn cuidados al mÔximo. Hace lo que quiere y en sus propios términos, solo queda que a cada nueva entrega, si puede ser que tarde menos, nos regale con algunas de sus mejores canciones, y por ahà ... The Nothing serÔ uno de los discos que mÔs escuche durante un tiempo. Esta noche en vivo y en directo encuentro con la Nada. Gran disco.
AcompaƱado o solo, Micah es bueno:


Gran reseña como era de esperar. Yo, como sabes, soy un gran seguidor de Micah. Ayer me lo perdà en BCN pues el agujero del bolsillo es bien gordo, pero no me quejo pues le he visto en cuatro ocasiones. Un señor disco, éste de la Nada. Ah! y espero la crónica del directo. Abrazos.
ResponderEliminar"Y en ese aspecto a veces me da por pensar que puede resultar contraproducente alimentar de verdad autobiogrÔfica cada canción, aunque sólo sea en el transfondo, verdad que sustenta la credibilidad que le es propia, con lo cual existe cierta dependencia del artista respecto a los estados catÔrticos, en este caso el presente".
ResponderEliminarMe ha encantado esta frase. Tanto que voy a tener que agenciarme el disco.