PodrĆa hacer una lista sólo con discos que el Exile me descubrió este aƱo, en este caso Joserra con postarro ("...un amanecer que bien pudiera ser de San Francisco o de Canterbury" mucha grandeza) se trajo esta maravilla de Steve Gunn, que entre todos los discos que se supondrĆa debiera alabar, como me suele pasar, ha destacado considerablemente, digo yo, por las manĆas propias que me llevan inexorablemente hacia mis querencias particulares. Y ahĆ que este sideman de los Violators de Kurt Vile, con este su noveno disco Way Out Weather, ha subido como la espuma durante las Ćŗltimas semanas en mi rankin particular.
Way out weather es de los discos que me gustan porque me cogen y me llevan a su mundo sobre sus cadencias de ritmos lentos y cĆclicos, no hay tĆ©rmino medio. A mĆ me ha venido a atrapar en estos dĆas despuĆ©s de toda una jornada trabajando con la noche en ciernes, volviendo a casa en esos momentos de bajón despuĆ©s de las prisas, contento y relajado (tener curro es una bendición). Breves instantes colindantes entre el dĆa y la noche, justo el trayecto hasta casa, cuando aun puede apreciarse esa suerte de cielo color azul intenso en contraste con la luz anaranjada del sol que marcha a la carrera, y refleja una gran cantidad de tonos en unas nubes algodón de blancura mĆstica, una panorĆ”mica de tintes pseudo-espirituales al que este disco da la dimensión sonora perfecta dĆa tras dĆa, tarde tras tarde.
Aunque seguramente son estos mantras sónicos los que me inducen a toda esta percepción harmónica cercana a un suave viaje psicotrópico. Es el feeling que desprende, que aunque su desarrollo suave y etĆ©reo pueda sugerir introspección a quien lea esto y no conozca la mĆŗsica, el viaje te hace sentir todo lo contrario, expansión, cielo abierto, divinidad terrenal, tambiĆ©n la conexión total con el mundo y con sus miserias, la esencia de todo lo bueno y lo malo flotando y en contacto bajo un mismo cielo, cuĆ”l climatologĆa emocional, el Weather que aquĆ Steve Gunn acoge como metĆ”fora perfecta entre la belleza y la acritud de un mundo que se nos va entre los dedos.
Aunque seguramente son estos mantras sónicos los que me inducen a toda esta percepción harmónica cercana a un suave viaje psicotrópico. Es el feeling que desprende, que aunque su desarrollo suave y etĆ©reo pueda sugerir introspección a quien lea esto y no conozca la mĆŗsica, el viaje te hace sentir todo lo contrario, expansión, cielo abierto, divinidad terrenal, tambiĆ©n la conexión total con el mundo y con sus miserias, la esencia de todo lo bueno y lo malo flotando y en contacto bajo un mismo cielo, cuĆ”l climatologĆa emocional, el Weather que aquĆ Steve Gunn acoge como metĆ”fora perfecta entre la belleza y la acritud de un mundo que se nos va entre los dedos.
Canciones perfectas en su desarrollo, imperfectas en su manera de no ceƱirse al nĆŗmero de compases de la partitura, cosa que imagino y que se nota por el dejarse llevar en plan jam detrĆ”s de un arpegio en loop, suspendido en el Ć©ter y a la espera del desenlace en forma de riff brillante o lĆnea de guitarra, apabullante su manera de doblegar el tiempo y conseguir convertir el largo minutaje en breves momentos de satisfacción. Y es que me impresiona y me entusiasma viniendo de una artista tan joven, tanto por su refinada tĆ©cnica, como por su evidente influencia que igual te lleva por los derroteros de los grandes del folk (John Fahey, Roy Harper, Michael Chapman, John Martyn, Bert Jansch...) como montado en el globo country-rock de finales 60/principios70 (Byrds, Grateful Dead, CSN&Y...) tambiĆ©n y por supuesto, me encandila su capacidad innata para coger todas esas referencias y crear con cada canción toda clase de ambientes, desde narcóticos, a estados alterados de la conciencia. Por esa delgada lĆnea son pocos los grupos actuales que caminen con la seguridad de Steve Gunn, pongamos Beachwood Sparks.
Way Out Weather nos pone en situación con arpegio acĆŗstico en loop, y la slide surcando el cielo, nos presenta a Fahey con el motivo principal de Wildwood y consigue como Ward, aquĆ por otros derroteros, utilizarlo a su antojo como un elemento mĆ”s del puzzle, su voz y melodĆa acaban canalizando la atención con una linea de guitarra disonante de fondo, muy grande. Milly’s Garden acelera el ritmo sin desentonar, me recuerda al interludio instrumental de Surrealistic Pillow, con desarrollo instrumental hacia el American Beauty de los Dead, de haber un hit serĆa este. Shadow Bros es una joya, con que poco, guitarra, banjo y arpa en igualdad de condiciones, consigue uno de los mejores momentos, posiblemente de mis preferidas. Fiction es de naturaleza expansiva, americana cósmica de mantras acĆŗsticos, y Drifter es la mĆ”s rockera de todas, imposible no acordarse de Arthur Lee y Love, Atmosphere nos devuelve al globo con levedad y sin prisas, de nuevo con el motivo principal del arpegio acĆŗstico en loop, voz distorsionada y resaca del verano del amor, y cierra este fantĆ”stico disco Tommy’s Congo a base de ritmos sincopados, con mayor fiereza lisĆ©rgica, y un riff elĆ©ctrico en espiral a la Ali Farka Toure que nos acerca a cierto halo oriental, palabras mayores.
Un tratado de folk expansivo, americana cósmica y country-rock lisĆ©rgico que no se apropia de las ideas, mĆ”s bien las canaliza en su particular interpretación y sin encasillamiento estilĆstico que valga. MĆŗsica expansiva que transforma el paisaje. ClimatologĆa emocional. Imprescindible.


Cómo me alegro de que te hayan calado estas bajas presiones que son altas canciones llenas de mantras, emociones con las que untar los propios pensamientos de vuelta a casa, en las que dar sentido a la forma de las nubes. Desde luego un disco antológico, como el año pasado fue el de Matthew E White. Gracias por la mención Chals, ahora amanece también en tu calle de color Way Out Weather.Precioso texto.
ResponderEliminarEstoy atrapado por este disco Joserra, me parece inmenso, eternas gracias
EliminarSteve puede ser el heredero de Michael Chapman...seguramente!Echate al oido el disco de Gunn-Truscinski Duo : Sand City . Ya me cuentas.
ResponderEliminarA+