Homenaje a mi madre.


Resulta que Ć©sto de las redes lo puedes llevar mĆ”s discretamente o por el contrario puedes comunicar estados de Ć”nimo o situaciones buenas o malas. QuiĆ©n sabe si por la necesidad de verse acompaƱado, tambiĆ©n de estar mĆ”s cercano a gente de la que estĆ”s lejos y de una manera rĆ”pida. Por supuesto estĆ” la "pose", las mĆ”scaras, ante lo cual nadie, ni fuera de las redes, estĆ” exento de llevarlas de una u otra manera. DespuĆ©s de todo somos personas en medio de un gran ocĆ©ano de confusiĆ³n unas veces, con alguna isla de lucidez otras. Llevaba ya mucho tiempo de parĆ³n en el blog, las palabras no querĆ­an salir y entendĆ­ ademĆ”s que no hay que forzarlas, y mĆ”s despuĆ©s de casi dos aƱos realmente intensos a un nivel emocional, con una tensiĆ³n laboral acuciante y desproporcionada si la comparo con la sequĆ­a de los aƱos anteriores, mĆ”s trabajo, mucho mĆ”s precario en plan ett 'no future', tambiĆ©n por la pĆ©rdida de nuestro querido perro Yes, uno perro que era uno mĆ”s de la familia, mi amigo y hermano. Y entre tantos pensamientos que tenĆ­a atascados y me impedĆ­an comunicarme abiertamente, el mĆ”s importante guardaba una relaciĆ³n muy estrecha con mi madre.

Recuerdo estar sentado en el hospital junto a mi madre mientras dormĆ­a, pobrecita, entonces sonaba de fondo Copernicus Dreams desde los auriculares, aliento y consuelo en aquellos momentos con su disco The Honeymoon aĆŗn por editar, aquellos dĆ­as hablĆ© con Chus del disco y de las canciones, un disco que pienso que guarda en su mĆŗsica y sus versos mucho del misterio sobre la vida y la muerte, siempre desde una clara determinaciĆ³n por aferrarse a la vida a travĆ©s de esos pequeƱos momentos y pequeƱos detalles que hacen que merezca la pena vivirla a pesar de los pesares. Entonces compartĆ­a con mi madre y sin saberlo sus Ćŗltimas horas de vida, recuerdo que me vino a la cabeza de una manera muy clara una vivencia pequeƱa pero muy significativa para mi y que dice mucho de ella y de quien soy gracias a ella, y siendo la mĆŗsica uno de mis centros espirituales mĆ”s potentes, no querĆ­a dejar pasar la oportunidad de dejar plasmado su recuerdo en esta bitĆ”cora musical, una manera mĆ”s de tenerla cerca a travĆ©s de esta pequeƱa y significativa historia que recordĆ© mientras miraba como dormĆ­a y le cogĆ­a la mano.

No recuerdo exactamente la edad que tenĆ­a, quizĆ”s tendrĆ­a unos doce o trece aƱos. SĆ³lo recuerdo la intensa sensaciĆ³n de que las cosas iban muy mal, una deshazĆ³n constante. Entre otras cosas, en mi casa una de las cosas muy poco populares era la mĆŗsica, al menos para mi padre que me decĆ­a que yo era un bohemio y que acabarĆ­a tocando la guitarra en el metro, cosa que aĆŗn y despuĆ©s de tantos aƱos no descarto. Mi madre lo sabĆ­a. SabĆ­a que la mĆŗsica para mĆ­ siempre habĆ­a sido un pilar fundamental y mĆ”s que en ese momento me hacĆ­a mucha falta. Como sabrĆ©is en una Ć©poca no tan lejana ser mujer y madre de familia te supeditaba a un comportamiento y unas directrices determinadas y difĆ­ciles de saltar, y mĆ”s en un pequeƱo pueblo. Ella se pasĆ³ por el forro todas las directrices patrialcales y me consiguiĆ³ a pesar de las dificultades econĆ³micas uno de los mejores equipos de mĆŗsica que se fabricaban entonces, menos la pletina todavĆ­a tengo todo el equipo operativo.

InstalĆ³ el equipo hi-fi en el piso de arriba propiedad de unos vecinos que no estaban viviendo entonces y a los que cuidaba la casa de buena fe. TambiĆ©n me diĆ³ dinero para discos y cassettes. Con la capital a una galaxia de distancia (que bien me hubieran venido tiendas como Harmony, Oldies, Amsterdam, Devil's Records...) la Ćŗnica fuente que tuve a mano fue la tienda de electrodomĆ©sticos de Faus donde pillĆ© entre otros un cd no-oficial de Bob Dylan titulado The Times They Are A-Chaning editado por Duchesse y que recopilaba las tonadas mĆ”s famosas de sus primeros discos, Like A Rolling Stone ya no puede ser leĆ­do por el lector. Pero sobretodo la tienda de electrĆ³nica de Martins aĆŗn subsistiendo hoy en dĆ­a, donde me hice con un greatest hits de los Everly Brothers, vinilo bĆ”sico, el celebĆ©rrimo The Joshua Tree de U2, el Tunnel Of Love de Springsteen de rebote porque realmente buscaba el de los Dire Straits, un doble greatest hits no-oficial de la Creedence, allĆ­ descubrĆ­ a Buddy Holly, a Roy Orbison, a los Beatles y a los Rollings, no era abundante ni exclusiva su oferta musical pero si suficiente en cuanto a todos los palos troncales que son necesarios en toda buena educaciĆ³n musical. Mi madre me hizo copia de las llaves del piso de arriba. Era nuestro gran secreto, mi padre nunca supo que allĆ­ arriba de sus cabezas se alzaba un reino sonoro infinito e inalcanzable para sus oidos y para su entendimiento.

De esa manera cuando veĆ­a la tormenta acercarse allĆ” en el horizonte, cuando veĆ­a que no habĆ­a otra opciĆ³n, ni escapatoria, yo huĆ­a a aquel paraĆ­so. Aquella isla en el piso de arriba fue mi salvaciĆ³n durante mucho tiempo, la razĆ³n por la cuĆ”l pude mantenerme cuerdo. Mi refugio, el refugio que mi madre me regalĆ³. Mi amor por los vinilos viene en gran parte por esta vivencia, aĆŗn hoy en dĆ­a el olor del cartĆ³n y el sacrosanto acto de pinchar un disco me transportan a aquel estado de seguridad y tranquilidad, y son ciertos discos, los elegidos, los que obran el milagro, aquellos capaces de resquebrajar el espacio y el tiempo para llevarme hacia un mundo desconocido y lejano, hacia la promesa de un mundo mejor y lleno de vida a travĆ©s de aquellas grietas que fueron y son las canciones, ahora, hoy, tambiĆ©n hacia su recuerdo.

Gracias a este pequeƱo secreto yo soy quien soy. La voy a echar mucho de menos, tambiĆ©n a mi querido Yes y no sĆ³lo en navidades, aunque son esas las fechas donde ciertas ausencias parece que duelan mĆ”s. Pienso que cada uno en esta vida hace las cosas lo mejor que puede. Ella lo hizo. Me entendiĆ³ como nadie en el momento justo y en otros fue primordial para que yo estĆ© aquĆ­ ahora. Una experiencia que querĆ­a compartir, difĆ­cil de explicar si no es asĆ­ contra el fondo blanco y en el silencio de la noche, no sĆ© si en el lugar adecuado, pero este espacio es parte de mi vida y ella tenĆ­a que estar aquĆ­ tambiĆ©n. Mi madre se durmiĆ³ tranquila en el hospital el mediodĆ­a del 5 de abril de 2017. AquĆ­ estoy madre. Gracias por todo guapa, te echo de menos.

Este fue uno de los primeros caminos que enfilƩ en aquel refugio...

Comentarios

  1. Joder! No habĆ­a leĆ­do hasta hoy este post, es muy bonito, y aunque el dolor es evidente y comprensible, siento que el orgullo y la fortuna por haber tenido a esa mujer a tu lado, tu madre nada menos, es una experiencia sublime, y lo has relatado de forma muy sincera y hermosa.
    Un abrazo tĆ­o.

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    1. Gracias Addi, ha sido un aƱo difƭcil este 2017. Un abrazo.

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